Con voz temblorosa, uno de los jugadores supervivientes contaba a las televisiones brasileñas el infierno vivido: "La mayoría de los jugadores están bien. Algunos no lograron escapar porque la intensidad del fuego era muy grande".

En Brasil mostraban las desoladoras imágenes de la ciudad deportiva quemada. En el terreno, bomberos trabajando todavía y periodistas relatando el drama de aquellos que se acercaban a la zona con preguntas.