Sólo llegar a la orilla es ya un auténtico éxito. Irlanda ha acogido el campeonato de surf más extremo del mundo, que sólo se celebra si hay un vendaval sobre la playa en cuestión.

Los pocos valientes que se han atrevido a participar se han enfrentado a vientos de 115km/h y olas de diez metros, una auténtica salvajada.

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