Cristal roto

Una pachanga de fútbol termina con un cristal roto y la alcaldesa pide el dinero a los niños para arreglarlo

La alcaldesa de Forcarei, Pontevedra, pidió al responsable que pagara los 40 euros de reparación del cristal y según los padres de los niños llegó a amenazar al chico que reservó el campo.

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Una pachanga de fútbol entre chavales terminó con un cristal roto, a quién no le ha pasado eso de vez en cuando jugando al fútbol... Sin embargo, el desenlace es algo surrealista, un mensaje de Whatsapp de la alcaldesa de la localidad decía algo así como el que rompe paga. Estos son los ingredientes de la polémica entre algunos vecinos de un pueblo de Galicia.

Un partidillo de fútbol entre amigos en Forcarei, Pontevedra, terminó con el cristal de una ventana rota: "Lo rompió el que hacía de entrenador de un equipo", dice Luis Silva, padre organizador del torneo.

Todo comenzó por un torneo organizado por los chavales de la zona, en el que participaban 13 equipos. Uno de los jóvenes futbolistas, de 17 años, fue el encargado de pedir el permiso reglamentario para poder utilizar el campo municipal.

El día que finalizaba el torneo, el menor fue abordardo por la alcaldesa del municipio, Verónica Pichel, y le recriminó si no tenía nada que decirle. El joven no tenía conocimiento sobre lo que le preguntaba. Fue a raíz de un mensaje de whatsapp de la propia regidora hacia el joven cuando este se dió de cuenta.

Un cristal de uno de los vestuarios del campo de fútbol había sido roto y por ello la alcaldesa le escribió: "Por tu bien, ocúpate hoy de recolectar el dinero, ya que al solicitar tu el campo de fútbol eres el responsable ante el Ayuntamiento. Deja mañana el dinero en Oficinas Generales".

"Me parece patético amenazar por eso a unos chicos"

Las familias no exculpan a los jóvenes, sin embargo, indican que las "formas empleadas por la alcaldesa no son las correctas ya que usó un tono amenazante" indica Luis Silva, padre de uno de los jóvenes implicados. Por su parte, la regidora forcareicense no ha querido realizar ningún comentario sobre la polémica generada a raíz de esta pachanga de fútbol.

Tras este mensaje, el chico que rompió el cristal le dio el dinero a su amigo para que pagara: "Entregamos el dinero y no nos dieron ningún recibo ni nada". En el pueblo reina la incredulidad: "No se les puede hacer eso a unos niños que están disfrutando, no se les puede tener amenazados", "me parece patético amenazar por eso a unos chicos", dicen los vecinos de la localidad.

El cristal roto de toda la vida en el fútbol en la era del Whatsapp...

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