La selección femenina de fútbol de los Estados Unidos se erigió este domingo en campeona del mundo por cuarta vez en su historia al derrotar, por 2-0, al combinado de Países Bajos en la final del Mundial de Francia 2019. Megan Rapinoe, de penalti, y Rose Lavelle decantaron a favor del cuadro estadounidense la final disputada en Lyon. Con el definitivo 2-0, Estados Unidos se confirmó como la selección más laureada. Ganó cuatro de las ocho ediciones del certamen, en 1991, 1999, 2015 y 2019.

Los combinados de España, Francia, Inglaterra y Países Bajos prometieron discutir su supremacía entre los octavos y la final de este campeonato, pero salieron derrotados por las ya tetracampeonas del mundo.

Megan Rapinoe, presente en la anterior conquista en Canadá, se puso de nuevo al frente de la plantilla para reeditar un éxito que tenía que ser suyo. Decantó la final en el minuto 61 con un penalti pitado a sugerencia del VAR. Hasta entonces pudo resistir el conjunto 'oranje', aunque la defensora del título había puesto todo su empeño para romper con anterioridad el 0-0.

Lo mereció, especialmente, en el último tramo del primer parcial. Rose Lavelle, Alex Morgan y Samantha Mewis lo intentaron de todas las maneras: una volea, un cabezazo, un latigazo desde la frontal... Pero Sari van Veenendaal intervino con seguridad o con fortuna. Unas veces, poniendo su manopla a tiempo; otras, valiéndose del palo para salvar su casillero.

La trayectoria goleadora del cuadro norteamericano en el certamen incrementa el mérito, puesto que las pupilas de Jill Ellis habían podido adelantarse en sus seis compromisos previos antes del cuarto de hora. La vigente campeona de Europa resistió 61 minutos en Lyon. Después, se desplomó.

La joven Rose Lavelle, llamada a extender el legado de Megan Rapinoe, Ali Krieger y Carli Lloyd más allá de esta cita, cerró el encuentro. En el Mundial del cambio para el fútbol femenino, algunas cosas siguen igual. Lo quiere así Estados Unidos.

Rapinoe MVP

La estadounidense Megan Rapinoe, elegida la mejor jugadora de la final, se llevó también la Bota de Oro y el reconocimiento a mejor futbolista de todo el torneo.

La jugadora del Seattle Reign fue la gran protagonista en la cuarta conquista mundialista del combinado de las barras y las estrellas. Contribuyó a la coronación con seis goles -uno de ellos en la final ante la selección de los Países Bajos-, y se llevó la Bota de Oro como máxima realizadora del certamen. Igualó los seis tantos de su compatriota Alex Morgan, Bota de Plata, y de la inglesa Ellen White, Bota de Bronce, pero repartió tres asistencias a sus compañeras.

Megan Rapinoe, la goleadora de mayor edad en una final mundialista a sus 34 años y 2 días, fue designada igualmente como la ganadora del Balón de Oro, por delante de la inglesa Lucy Bronze y de la también estadounidense Rose Lavelle, autora del 2-0.

Hegemonía americana

El próximo 10 de julio, Estados Unidos conmemorará el vigésimo aniversario de la conquista mundialista de 1999 como más ansiaba, con su selección femenina reinando en el fútbol, cual 'déjà vu'. Cuatro títulos cuenta en ocho ediciones el combinado de las barras y las estrellas, inalcanzable superpotencia de la disciplina sea el tiempo de Michelle Akers o de Mia Hamm, en la década de los noventa (1991 y 1999); de Abby Wambach, encaminado el nuevo siglo (2015); o de Megan Rapinoe, en el tiempo actual (2019).

Este domingo pesó más su historia que la rebeldía de la escuadra neerlandesa y es que la cacareada nueva fuerza del fútbol europeo parece menguar cuando enfrente comparece el gigante estadounidense.