Louis Fowler, un niño de 11 años, y su hermano Isaac, de diez, fueron a ver el entrenamiento del Liverpool a Melwood.

Cuando vieron el coche de Salah salir, corrieron detrás de él, intentando que su ídolo les saludase. Louis no fue capaz de ver una farola con la que acabó impactando, quedando inconsciente en el suelo.

Salah presenció la secuencia y se acercó el joven, parando su vehículo y haciéndose una foto con él y con su hermano pequeño.