La fiebre del exhibicionismo en las redes sociales a veces llega a extremos, a tal punto que en las situaciones más peligrosas la gente saca el móvil antes de pedir ayuda.

Esta necesidad enfermiza de postureo jugándose la vida es una auténtica plaga. Cuánto más riesgo mejor porque la apuesta es más segura. La gente se hace fotografías escalando grúas, subiendo rascacielos y haciéndose selfies que ponen la vida en peligro. Son actividades peligrosas y deportes alternativos que buscan triunfar y conseguir la mayoría de likes posibles.

"Esto hace que tengamos más seguidores y crezca nuestra autoestima", afirma José Elías Hernández, psicólogo. Grabaciones saltando por las azoteas a la sombra de la Torre Eiffel, descenso en patinetes por carreteras temerarias, escalar edificios y se hacen fotografías en la cumbre.

"A las personas jóvenes lo que más les llama la atención es poder expandir lo que están haciendo, los mayores no dependen de las redes sociales", cuenta el psicólogo Elías Hernández.