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Esquí

Copenhague convierte la azotea de una incineradora en una pista de esquí

Es la última atracción turística de Copenhague: una montaña auténtica sobre una montaña de desperdicios que sirve como pista de esquí artificial.

En la preciosa ciudad de Copenhague, en Dinamarca, la azotea de un edificio se ha convertido en una pista de esquí. El edificio es una incineradora de residuos, una de las más respetuosas con el medio ambiente. La pista tiene una hierva artificial por la se puede esquiar como si fuera nieve.

Esta pista de esquí artificial fue construida sobre el techo de una incineradora de basura, un proyecto diseñado por el prestigioso estudio de arquitectura BIG y con enfoque medioambiental. La colina artificial, bautizada en un juego de palabras como Copenhill, es la última atracción turística y recreativa en el país.

La pista, situada en la isla de Amager, en la zona sur de Copenhague, tiene 85 metros de alto y 370 metros de largo y corona una fachada construida con cajas de aluminio que permiten ver al visitante parte del interior de la central de residuos mientras toma el ascensor para ascender a la cima.

La mejor planta de Dinamarca

La planta es propiedad del municipio de Copenhague y es la más efectiva desde el punto de vista energético de Dinamarca, siendo capaz de incinerar hasta 70 toneladas por hora que se convierten en electricidad y calefacción para más de cien mil hogares.

El proyecto fue muy criticado por su coste, unos 4.000 millones de coronas danesas (536 millones de euros).

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