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Cataluña

Polémica por el vídeo del 'rider' Pol Tarrés en el Castillo de Burriac, un recinto histórico protegido del siglo XI

Pol Tarrés, 'rider' de trial, recorrió las murallas del castillo de Burriac sin permiso y grabó sus piruetas con un 'dron'. Es un espacio monumental protegido de Cataluña y la polémica está servida.

Quiso grabar con un dron impactantes peripecias sobre su bici de montaña, pero el problema es el lugar que escogió. La emisión de un vídeo del 'rider' de trial Pol Tarrés ha causado mucha polémica en Cataluña.

El deportista emitió unas imágenes en las que realizaba piruetas con la bicicleta sobre los muros y murallas del Castillo de Burriac, un conjunto arquitectónico protegido. Un acto que indignó al Ayuntamiento de Cabrera de Mar y a grupos ecologistas que salieron en defensa del Parc Serralada Litoral.

"Me sabe mal que alguna persona se haya podido molestar. No se daña absolutamente nada, no se mueve ni un granito de arena. No sabíamos que teníamos que pedir un permiso", explica Pol Tarrés a Antena 3 Deportes.

"Hay momentos en que era bastante peligroso. Había algún punto con caídas de hasta 16 metros", asegura Pol.

Las piruetas del 'rider' por las murallas del Castillo de Burriac, del siglo XI, molestó a entidades como la Fundació Burriac de Cabrera de Mar o la entidad ecologista Natura. Tras el aviso al Ayuntamiento de Cabrera, salió a la luz que Tarrés no había pedido permiso para circular por el recinto histórico declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), ni tampoco para grabar sus piruetas con un dron.

Los Agentes Rurales de la Generalitat de Cataluña ya están investigando si contaban con los permisos pertinentes tras las denuncias de varias asociaciones y habla de "una posible infracción de la normativa de protección del patrimonio cultural catalán al tratarse de un BCIN". "También investigamos el uso de dron en un espacio natural protegido sin autorización del órgano gestor del espacio", explican.

Asimismo, la Diputación de Barcelona habló de "una actuación ilegal que atenta contra el patrimonio histórico”. Para los ecologistas, la actuación de Tarrés es propia de los “actos vandálicos contra los que luchamos constantemente para preservar el Castell”.

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