Después de 21 temporadas de leyenda, Dirk Nowitzki dice adiós a la NBA. Lo ha hecho metiendo 30 puntos, con una grada absolutamente volcada con el mejor jugador de la historia de los Dallas Mavericks.

 

El alemán, que incluso dejó un mate para el deleite de los aficionados, anunció tras el partido contra los Suns que ese había sido su último partido en esa cancha, su cancha, la que le ha visto hacer historia.

"Como ya podéis imaginar, este es mi último partido en casa...", la grada no pudo contener sus aplausos, pidiendo a Nowitzki que no se fuese. "Estoy intentando mi respiración de yoga, pero no está funcionando muy bien", dijo con su habitual humor el mítico '41'.

 

"Esto es super emocionante. Hay tanta gente a la que quiero agradecer, Rick (Carlisle), a la franquicia, a vosotros (aficionados). Siempre me habéis apoyado y os estoy muy agradecido. Gracias a los compañeros, ha sido un año muy duro en lo físico para mí, pero siempre me han apoyado y me han empujado. Gracias a los Suns por quedarse aquí fuera y dejarme meter unas canastas, aunque estoy enfadado con Jamal (Crawford), me ha robado el show... es broma. Estoy sin palabras, ha sido un viaje increíble. Muchas gracias por venir", aseguró Dirk.