Miles de madrileños han salido a la calle armados de agua para enfrentarse en la tradicional 'Batalla naval de Vallecas', una divertida tradición con carácter reivindicativo que este año ha invitado a "mojarse" contra la emergencia climática. Ni un centímetro cuadrado de las calles de Vallecas en las que se tiene lugar la celebración ha quedado seco esta tarde tras la edición número 38 de la 'Batalla naval', una fiesta que ha congregado a miles de ciudadanos (el año pasado hubo 20.000 participantes).

"No nos la hemos perdido ni un año, forma parte de nuestro calendario festivo. Es más, organizamos las vacaciones para estar aquí", explican, Juan y María, un matrimonio de vecinos residentes en el barrio de toda la vida. Ambos señalan que con el paso de los años esta convocatoria ha crecido de tamaño y ha roto las fronteras del barrio para ser un evento reclamado en toda la región.

"Ojo, que con más dinero podemos llegar a nivel nacional", bromean los vecinos, que recuerdan que los orígenes de la actividad fue el uso por parte de un grupo de jóvenes de una boca de riego en Vallecas tras participar en las fiestas del Carmen. Lo que comenzó como un simple juego de jóvenes ha terminado en una fiesta tradicional del verano en Madrid. Antes del inicio de la 'batalla', una paella popular, como en anteriores ediciones, ha sido el pistoletazo de salida de una jornada cargada de emociones para los vecinos del barrio. Con puntualidad y más de treinta grados de temperatura, miembros de los colectivos 'Juventud por el Clima' y 'Extinction Rebellion' han leído el pregón, en el que han exigido "medidas urgentes que garanticen un futuro de las generaciones que vendrán".

"A pesar de las corrientes negacionistas, que solo pretender mantener un modelo económico que favorezca intereses particulares, el cambio climático tiene y tendrá consecuencias sobre todo el planeta", han advertido. Con el grito de '¡Vallekas, puerto de mar! y con la música de 'A quién le importa' de Fangoria, los miles de madrileños presentes en el acto han desenfundado todo tipo de artilugios con agua para comenzar el enfrentamiento pacífico. "El buen rollo y la diversión es lo importante", dice uno de los participantes enfundado en un disfraz de pirata. Cerca de él, un joven quinceañero vestido de bombero riega a los pocos transeúntes que van secos por el recorrido.

"Desde que era pequeño vengo y espero venir todos los años que pueda", explica mientras reparte agua. Una pareja de amigos pasea incrédula a pocos metros mirando con escepticismo la escena. "Es la primera vez que venimos y nos ha sorprendido mucho. No nos lo esperábamos así. Todos el mundo va con una sonrisa, con buena intención, y es muy divertido. Vamos a repetir el año que viene", asegura uno de los jóvenes.

La Cofradía Marinera de Vallecas, entidad vecinal organizadora del evento, ha protagonizado un desfile en carroza por las calles Puerto Alto, Martínez de la Riva, Monte Perdido, Arroyo del Olivar y Payaso Fofó. Esta caravana, que portaba una pancarta con el lema 'El cambio climático ya está aquí' y una bandera arcoíris del colectivo LGBTI, ha finalizado su recorrido a la altura del campo de fútbol del Rayo Vallecano. Posteriormente, como fin de fiesta, un camión cisterna con una manguera incorporada ha mojado a los miles de asistentes que se agolpaban a las puertas del estadio rayista como colofón para una tarde pasada por agua. Sin embargo, esta no ha sido la última sorpresa para los participantes ya que, según se alejaban del epicentro de la fiesta, los vecinos de las calles aledañas les han lanzado cubos llenos de agua para no dejar a nadie seco.