Sant Jordi 2020: Los 8 mejores poemas para regalar en el Día del Libro

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Sant Jordi 2020

Los 8 mejores poemas para regalar en Sant Jordi 2020

Además de regalar una rosa o un libro por Sant Jordi, la tradición suele incluir obsequiar con un poema a nuestro ser querido.

El 23 de abril se vive un Sant Jordi 2020 singular debido al estado de emergencia decretado por la pandemia de coronavirus y, aunque esta situación obligue a un insólito día sin librerías abiertas ni libros ni rosas en las calles, nada impide que podamos disfrutar de la literatura en este Día del libro.

Sant Jordi es en su esencia una festividad romántica, ¿y qué hay más romántico que la poesía?

Además de regalar una rosa o libros, la tradición suele incluir llevar un poema que queremos dedicarle a nuestro ser querido por Sant Jordi.

Por ello, aquí os dejamos algunos poemas de autores clásicos en castellano y catalán dedicados al amor y a este gran día de la literatura por antonomasia ideales para ser dichos esta Sant Jori 2020:

'Poemas de los dones' de José Luis Borges

Nadie rebaje a lágrima o reproche

esta declaración de la maestría

De Dios, que con magnífica ironía

Me dio a la vez los libros y la noche.

'Libro extraño' de Rubén Darío

Libros extraños que halagáis a la mente

en un lenguaje inaudito y tan raro,

y de que lo más puro y lo más caro

hacéis brotar la misteriosa fuente.

'Quisiera que mi libro' de Juan Ramón Jiménez

Quisiera que mi libro

fuese, como es el cielo por la noche,

todo verdad presente, sin historia.

Que, como él, se diera en cada instante,

todo, con todas sus estrellas; sin

que, niñez, juventud, vejez, quitaran

ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.

¡Temblor, relumbre, música

presentes y totales!

¡Temblor, relumbre, música en la frente

-cielo del corazón- del libro puro!

'Las Comedias' de Calderón de la Barca

Discreto amigo es un libro:

¡qué a propósito habla

siempre en lo que quiero yo,

siempre en lo que yo no quiero…!

[[H3:‘La fira de Sant Jordi’ de Jacint Verdaguer]]

A la fira de les roses

a firar-me antany aní,

el roser de què em firí

en fa enguany de tan hermoses

que n'he fet parada aquí.

Hi ha la rosa alexandrina,

la vera i la d'esbarzer,

també les de Palestina,

que floreixen sense espina

de Jericó en lo roser.

[[H3:‘La diada de Sant Jordi’ de Joan Maragall]]

La diada de Sant Jordi

és diada assenyalada

per les flors que hi ha al mercat

i l'olor que en fan els aires,

i les veus que van pel vent:

"Sant Jordi mata l'aranya".

L'aranya que ell va matar

tenia molt mala bava,

terenyinava les flors

i se'n xuclava la flaire,

i el mes d'abril era trist i els nens i nenes ploraven.

.................................

Quan el Sant hagué passat

tot jardí se retornava:

perxò cada any per Sant Jordi

és diada assenyalada

per les flors que hi ha al mercat

i l'olor que en fan els aires.

'Jardín de invierno' de Pablo Neruda

Llega el invierno. Espléndido dictado

me dan las lentas hojas

vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,

una espaciosa mano, una pradera,

un círculo que espera,

pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje,

ardió después el trigo constelado

por flores rojas como quemaduras,

luego llegó el otoño a establecer

la escritura del vino:

todo pasó, fue cielo pasajero

la copa del estío,

y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón tan enlutado,

como ayer con las yedras de mi infancia,

que la tierra extendiera

sus alas en mi amor deshabitado.

Yo supe que la rosa caería

y el hueso del durazno transitorio

volvería a dormir y a germinar:

y me embriagué con la copa del aire

hasta que todo el mar se hizo nocturno

y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora

tranquilizando su interrogatorio,

extendida la piel de su silencio.

Yo vuelvo a ser ahora

el taciturno que llegó de lejos

envuelto en lluvia fría y en campanas:

debo a la muerte pura de la tierra

la voluntad de mis gerruinaciones.

'Don Libro está helado' de Gloria Fuertes

Estaba el señor don Libro

Sentadito en su sillón,

con un ojo pasaba la hoja

con el otro ve televisión.

Estaba el señor don Libro

Aburrido en su sillón,

Esperando a que viniera... (a leerle)

Algún pequeño lector.

Don Libro era un tío sabio,

que sabía de luna y de sol,

que sabía de tierras y mares,

de historias y aves,

de peces de todo color.

Estaba el señor don Libro,

tiritando de frío en su sillón,

vino un niño, lo cogió en sus manos

y el libro entró en calor.

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