Un sólo segundo es el tiempo que necesita el cocinero Ángel León para pasar de estado líquido a sólido, es decir, de agua de mar a sal.

Así funciona la nueva técnica que el equipo del chef ha tardado dos años en desarrollar. Es mucho más que un efecto visual, es la temperatura que se alcanza con la energía que libera esta reacción. "Cocinar a 130, 140 grados, es la temperatura perfecta para cocinar marisco" dice el cocinero.

No solo sirven los carabineros, también cualquier alimento, incluso percebes, que con esta mezcla de sal de mesa, calcio, sal de vinagre y sal viva en segundos están listos para comer. "Reiventar pescado a la sal me parece precioso" asegura León.

A su creación, a esta nueva técnica, Ángel León la llama "sal viva". El último ejemplo de un chef incansable, que ya en 2007 se dejaba la piel en el congreso Madrid Fusión, y que doce años después sigue sorprendiendo con nuevas propuestas.

Un chef experto en el mar y empeñado en acercar el mar a nuestra mesa. Ahora, también, con la sal incluida.