Un empresario de Emiratos Árabes mantiene que es viable trasladar un iceberg para ayudar a paliar la sequía en zonas como el Golfo de Omán. Y lo quiere demostrar en los próximos meses.

Lo que bien podría valer como argumento de película es la idea de un empresario emiratí para abastecer de agua potable a un millón de habitantes durante cinco años.

La iniciativa está valorada en más de 130 millones de euros y consiste en seleccionar una de estas gigantes masas de hielo de la Antártida de 2 kilómetros de largo por 500 metros de ancho y arrastrarla casi nueve mil kilómetros con ayuda de barcos hasta el golfo de Omán.

Antes de ello y para probar la viabilidad del proyecto está previsto que este año se traslade un iceberg de dimensiones más pequeñas hasta Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, o hasta Perth, en Australia.

Ya en 1975 Arabia Saudí intentó sacar adelante una iniciativa similar a ésta. No funcionó por complicaciones técnicas. Ahora, más de cuatro décadas después, y teniendo en cuenta los errores del pasado, lo que había sido hasta el momento una utopía podría convertirse pronto en una realidad y un alivio para una de las zonas más áridas del planeta.