El 7 de diciembre de 1972 fue lanzada el Apolo 17, el único lanzamiento nocturno que llegó a la Luna el 11 de ese mes. La tripulación, la última que viajó al satélite, estaba formada por Eugene A. Cernan, comandante, Ronald E. Evans, piloto del módulo de comando que quedó orbitando la Luna, y Harrison H. Schmitt, piloto del módulo lunar y doctor en Geología.

En esta misión, que regresó a la Tierra el 19 de diciembre, se cumplió el aterrizaje más largo en la superficie lunar y fue la primera que incluyó a un científico. Pero fue la última misión dirigida a la Luna, ¿por qué?

Una de las razones ha sido la económica, ya que organizar una misión como las del Apolo conlleva un gran desembolso que no cualquiera está dispuesto a hacer. Cuando el presidente Nixon llegó al gobierno rebajó drásticamente la financiación destinada a la NASA, y desde entonces la partida no ascendió.

El doctor en Ciencias Físicas, Benjamín Montesinos, asegura que el hecho de que se llegara a la Luna en 1969 fue porque había detrás una "apuesta política" entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Fueron precisamente los rusos quienes lanzaron al espacio el primer satélite artificial de la historia y pusieron en órbita al primer humano: Yuri Gagarin. A partir de ahí, los americanos decidieron tomar la delantera.

Según Montesinos, se llegó a la Luna por la cantidad de recursos y de personas que Estados Unidos invirtió para hacerlo posible. De hecho, el país "no tenía ningún otro programa espacial salvo el programa de aeronáutica". Sobre por qué no se ha vuelto a repetir la hazaña, Montesinos es claro: "Como ya se les ganó a los soviéticos, la carrera espacial, la Luna, dejó de tener interés, ese capítulo se cerró".

Otra de las teorías por las que se asegura que no se han destinado más viajes a la Luna es porque en las misiones lanzadas no se encontró ningún mineral que fuera poco abundante en la Tierra, con lo que al final, el país y la NASA se acabó centrando en otro tipo de vuelos tripulados a baja altura.

También se debe a los riesgos que eso conlleva. "A nadie se le ocurriría desempolvar los planos de Apolo de la NASA porque comportaba unos riesgos tremendos, en el momento en que hay vidas humanas en un viaje espacial, todas las agencias tienen que tener un cuidado extremo", indica el experto.

Ahora volver a la Luna o llegar a Marte ya no es solo cosa de agencias espaciales nacionales. Nombres como Elon Musk, Jeff Bezos o Morris Kahn han decidido ponerse manos a la obra para ser también los protagonistas del próximo "gran salto para la Humanidad". Si el sector privado se ve atraído por los viajes espaciales "es que hemos hecho bien el trabajo. Hemos abierto camino para que cada vez más personas vengan detrás de nosotros", dijo recientemente en Madrid el astronauta de la Agencia Espacial Europea Thomas Pesquet.