Espacio exterior

El peligro que supone la destrucción de un satélite por parte de Rusia de cara a la Estación Espacial Internacional

La Estación Espacial Internacional mide las posibles consecuencias venideras de la destrucción de un satélite por parte de Rusia, que aumenta la cantidad de basura espacial.

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El clamor diplomático ya empieza a vivirse hasta en el espacio, después de que Rusia decidiera destruir un satélite lanzado por la defenestrada Unión Soviética, con ayuda de un misil. Sin embargo, este último proyecto espacial de Rusia no ha salido como se esperaba, viéndose especialmente perjudicada la Estación Espacial Internacional, que temía que los artefactos pudieran caer sobre su sede.

Sin embargo, hay que tener en cuenta varios factores para analizar lo sucedido. En primer lugar, la acumulación de basura espacial, que acumula millones de artefactos mientras sigue sin ser recogida y continúa flotando por el espacio exterior. A día de hoy, no existe ninguna legislación que promueva la recogida de dicha basura, por lo que su acumulación y posible caída a la superficie podría llegar a suponer un grave problema en un futuro.

Por otro lado, debe mencionarse que este ejercicio de derribo por parte de Rusia no es el primero realizado en la historia. El primero lo realizó Estados Unidos en 1959, cuando todavía no existía mucha de la tecnología puntera que actualmente tenemos a nuestra disponibilidad. Rusia ya realizó otro hace varios meses, concretamente en abril, pero apenas tuvo relevancia puesto que no causó inquietud alguna.

En busca de nuevos mecanismos para evitar sustos

En 2011, un cúmulo de basura espacial atravesó la atmósfera y estuvo cerca de caer en la Estación Espacial Internacional, aunque finalmente no se cumplieron las peores predicciones, puesto que podía haber destruido toda la sede, cuya magnitud es inmensa (100 metros de largo por 80 de ancho).

Pese a que la Estación Espacial Internacional ya realiza continuas maniobras para estar preparada en caso de que pueda tener lugar un inconveniente de grandes proporciones como el que sucedió hace una década, lo cierto es que todavía permanece en busca de nuevos hallazgos que le permitan avanzar a la hora de 'defenderse' de la basura espacial.

Precisamente, se conoce que hay aproximadamente 131 millones de objetos de basura espacial. 130 millones miden apenas un milímetro, mientras que, del millón restante, solo 5.400 miden un metro o poseen una mayor longitud, siendo todos los restantes de entre uno y diez centímetros.

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