¿Imaginaba que una simple larva de mosquito pudiera ser tan bella? ¿Que esta fuera la textura del ala de una mariposa o esta imagen una partícula de acero?

Es el secreto del mundo diminuto revelado por la microfotografía. Un parásito que parece sonreír, una célula humana dividiéndose, son las declaradas como mejores microfotografías del 2018. Y esta es la ganadora: el ojo de un escarabajo que parece cubierto de monedas de oro.

Pero hay muchas más distinguidas por su singularidad. Una sencilla semilla de mango que podría parecer un extraterrestre, o una simple pulga que parece ser un ser amenazador.

Otra de las fotografías muestra cómo es el musgo por dentro. Un torrente de colores es en realidad el interior de un amioácido. Y lo que parece un volcán a punto de estallar es la corteza de una fruta: el lychee chino.

Nada parece lo que es. O va a ser. Todos ante nuestros ojos pero invisibles a ellos. Es la insólita perfección de lo minúsculo. El esplendor de lo ínfimo. Que nos lleva a sentir en este Universo qué pequeños somos.