Son frágiles y, a simple vista, nada dañinas. Aunque para el medioambiente puede llegar a ser muy dañinas.

Las hay de un solo uso o reutilizables durante un mes, y 2,5 millones de españoles las utilizan. Esta caducidad plantea un reto medioambiental porque se ha demostrado un hábito nada recomendable: tirar las lentillas por el desagüe o por el inodoro.

En la calle, comprobamos que un tercio de los usuarios de estas lentes de contacto no están seguros de dónde tirarlas o no creen que se puedan reciclar. La respuesta: tirarlas a la papelera.

Solo en Estados Unidos entre seis y diez toneladas de lentes de plástico acaban en las aguas residuales cada año En nuestro ojo está verlo o no.