Los campesinos de una región del centro de la India están desesperados. Cada día, sus tierras sufren hasta 40 ataques diarios por loros adictos al opio.

Están tan enganchados que no huyen ante la presencia humana. En pocos segundos, cortan el tallo y se marchan con la vaina entera para consumirla tranquilamente a salvo. Allí el cultivo de opio es legal y se usa con fines médicos, para fabricar medicamentos como la morfina.

A los agricultores les sorprende la inteligencia que han desarrollado para quitarles la mercancía. Normalmente estas aves emiten sonidos cuando están en grupo pero ahora no. Han aprendido a acechar en silencio las plantaciones.

La adicción empezó en 2015 e incluso el departamento de narcóticos del país emitió una advertencia sobre las aves que tienen problemas con las drogas.