Virus

Despiertan de una siesta milenaria 7 virus y los resucitan en un laboratorio: "La amenaza es muy real"

Entre los 7 virus que han despertado uno de ellos llevaba en estado de letargo 48.500 años, convirtiéndose en el virus más antiguo jamás devuelto a la vida.

Científica laboratorio detectando coronavirus

Científica laboratorio detectando coronavirus EFE

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Tenemos identificado al enemigo, pero todavía no somos conscientes de los efectos que el cambio climático tendrá en nuestra existencia. El calentamiento del Planeta no solo desertificará nuestros paisajes y nos traerá un tiempo loco con olas de calor y frío a destiempo sino que también influye en los virus que circulan en el ambiente.

Un grupo de científicos ha "despertado" de una siesta de miles de años, en el permafrost o capa de suelo permanentemente congelado de Siberia, 7 virus para avanzar en la investigación con la perspectiva del cambio climático.

Teniendo en cuenta que venimos de pasar una pandemia, que muchos sospechan pudo desatarse en un laboratorio, esta práctica de interrumpir resucitar virus y devolverlos a la vida en pipetas para replicarlos puede parecer arriesgada. Sin embargo, los expertos consideran que a la velocidad a la que se está derritiendo el hielo es necesario estudiar a fondo los organismos congelados, quizás evolucionados en microsistemas ahora extintos, que podrían comportarse de manera impredecible y suponer una amenaza para la salud pública si conservan su capacidad infecciosa.

Buscan estar preparados porque creen que el aumento de las temperaturas podría causar el despertar de antiguos virus patógenos.

Jean-Michel Claverie de la Universidad de Aix-Marsella en Francia informa de que uno de los virus que se ha descongelado ha permanecido dormido más de 48.500 años por lo que se convierte en el virus más antiguo jamás devuelto a la vida. El más joven habrá estado aletargado unos 27.000 años.

¿Cuál es el virus de 48.500 años atrás?

Se trata de un tipo de pandoravirus que proviene del permafrost a 16 metros por debajo del fondo de un lago en Yukechi Alas, Yakutia, Rusia. Un virus gigante que infecta organismos unicelulares llamados amebas, pero no contagia a plantas o animales.

"Como desafortunadamente documentaron las pandemias recientes, cada nuevo virus casi siempre requiere una respuesta médica precisa, en forma de antiviral o vacuna. Por lo tanto, es legítimo reflexionar sobre el riesgo de partículas virales antiguas que aún permanecen infecciosas y que podrían volver a la circulación debido al derretimiento del permafrost", explica Claverie. Y otra colega, Rebecca Katz, de la Universidad de Georgetown en Washington advierte: "La amenaza de que los virus antiguos regresen con el deshielo del permafrost es muy real".

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