Las consecuencias del cambio climático han llegado y los ecosistemas naturales empiezan a verse afectados. Las abejas, una de las especies más amenazadas e importantes para la estabilidad de los ecosistemas, empiezan a emigrar hacia las ciudades.

Los entornos naturales del medio rural han dejado de ser tan atractivos para estos insectos debido a los pesticidas usados en los cultivos. En la búsqueda de un nuevo hogar, la presencia de polen en las ciudades durante todo el año gracias al aumento de las temperaturas, ha convertido las ciudades en un apetecible destino para las abejas.

Valencia es una de las ciudades más afectadas por esta 'invasión'. En lo que va de 2019, los bomberos han retirado unos 500 enjambres de farolas, árboles y coches entre otros lugares. Pero el fenómeno se está viviendo en toda España. En Granada, una pareja convivió con la compañía de hasta 80.000 abejas en las paredes de su habitación. De hecho, no son los únicos insectos que prefieren las ciudades, un ejemplo es Talavera de la Reina, donde en los últimos días han vivido una plaga de mosquitos.

Ante esta situación, Valencia han empezado a tomar medidas. El ayuntamiento ha dispuesto casetas reservadas para atraer abejas y después trasladan los enjambres a colmenas municipales. Se trata de una iniciativa pionera en España que ya funciona en ciudades como Nueva York o Londres, que además de ayudar a controlar la población de insectos, producen en Valencia hasta 250 kilogramos de miel.

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