Los pequeños ya están de vacaciones, con casi tres meses de verano por delante. Algo totalmente incompatible con las vacaciones con las que cuentan los padres. Pero el problema puede llegar a convertirse en toda una experiencia para ellos, que es precisamente lo que ofertan los campus de verano hoy en día: actividades y momentos únicos y para todos los gustos. Para los amantes del mar un campus como éste es la mejor manera de pasar las vacaciones.

El agua ofrece mil opciones, la arena, juegos y mucha complicidad.

Y los mantienen en forma al aire libre.

El aire puro del campo es otra alternativa. Aquí hoy toca dar de comer a los baifos.

Pollitos, conejos y aves de todo tipo se convierten en nuestros compañeros de aventura.

El campo tiene su parte de trabajo duro.

Y también su parte de diversión. Sea como sea, seguro que serán recuerdos para toda la vida.