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A sus 86 años, Isidro González no puede creer que, de momento, se le prohíba el acceso al interior de su vivienda, en el número catorce de esta calle del barrio de Miller Bajo, en la capital grancanaria. Él y su mujer fueron desalojados de su vivienda tras el derrumbe de este muro de contención.
La mujer de Isidro, de 80 años, sufre una profunda depresión desde que se vio obligada a abandonar su casa. Una vecina ha acogido a esta pareja de ancianos hasta que puedan regresar.
Estos vecinos quieren volver a su casa cuanto antes, pero siente miedo.
El estado del muro ya ha sido denunciado por los vecinos de esta calle hace un decenio.Una vez concluido el informe de los técnicos municipales sobre la cimentación de estas viviendas, el ayuntamiento comunicará a las familias desalojadas si pueden regresar a sus casas.

A sus 86 años, Isidro González no puede creer que, de momento, se le prohíba el acceso al interior de su vivienda, en el número catorce de esta calle del barrio de Miller Bajo, en la capital grancanaria. Él y su mujer fueron desalojados de su vivienda tras el derrumbe de este muro de contención.
La mujer de Isidro, de 80 años, sufre una profunda depresión desde que se vio obligada a abandonar su casa. Una vecina ha acogido a esta pareja de ancianos hasta que puedan regresar.
Estos vecinos quieren volver a su casa cuanto antes, pero siente miedo.
El estado del muro ya ha sido denunciado por los vecinos de esta calle hace un decenio.Una vez concluido el informe de los técnicos municipales sobre la cimentación de estas viviendas, el ayuntamiento comunicará a las familias desalojadas si pueden regresar a sus casas.

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