Ha servido para despejar el futuro de la familia

Una investigación médica, única en el mundo, sobre una mutación genética ha salvado a doscientas personas de una misma familia de la muerte súbita. El estudio comenzó a realizarse a raíz de varios fallecimientos de personas jóvenes en San Bartolomé de Tirajana. Esto hizo pensar que podría haber algún nexo entre ellas, aunque no se conocieran. Y ha así ha sido, se descubrió a un pariente común: el paciente cero, un hombre nacido en 1804.

Susana, a sus 67 años, perdió de repente y a edades tempranas a sobrinos, hermanos y parientes cercanos y su caso, con el de otras 1000 personas, se convirtió en un enigma médico de relevancia mundial.

Y para dar con la clave, los médicos exploraron el último rincón del cuerpo humano de toda una familia: el genético.

Un descubrimiento que ha servido para despejar el futuro a otros miembros de la familia afectada, portadores de la mutación.

La genealogía ha sido trascendental.

La investigación, que ha durado 10 años, ha dado mucha información valiosa.

Diez años después no ha habido más muertes súbitas entre los familiares genotipados.