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HOTELES, TIENDAS Y RTES. A TOPE

El carnaval que mueve millones

Los visitantes gastan una media de 80 € al día en carnaval

Miguel Noya | Ignacio Suárez | Canarias
| 04.02.2019 17:30

Lleno total en los hoteles de las capitales

El carnaval supone un importante motor económico: mueve cada año millones de euros. Los hoteles cuelgan el cartel de completo y los visitantes gastan de media en destino unos 80 euros diarios en restaurantes y otros gastos. Sin olvidar, las tiendas de disfraces que multiplican sus ventas y refuerzan su personal. El carnaval es diversión y negocio.

Son las fiestas por excelencia de Tenerife. El carnaval de Santa Cruz deja unos beneficios millonarios. Para hacernos una idea de le envergadura, seis de cada diez personas de la isla acuden en algún momento al carnaval. A lo que se suman los turistas. El año pasado se ingresaron más de treinta y cinco millones de euros. Este año se esperan superarlos. Solo el primer fin de semana, los turistas dejaron en el carnaval cerca de dos millones de euros.

Estos chicos han venido desde Mallorca especialmente a disfrutar de las fiestas y sin escatimar en los gastos diarios….

Se pasan de la media porque cada persona se gasta unos 79 euros por día. En lo que más en comer y beber.

Como en este, diecisiete personas que acuden cada año desde Jaén respiro a trabajar una intensa semana.

Todavía queda carnaval, se llenan las arcas pero también la ciudad de un color y una alegría diferente.

El impacto económico del carnaval en la capital grancanaria es innegable. Solo durante la fiesta del año pasado se produjeron más de 104 mil pernoctaciones en hoteles y apartamentos de la ciudad. En los hoteles saben bien que estos días es difícil conseguir habitación.

Turistas que repiten y que vienen buscando fiesta además de sol y playa más difíciles de encontrar este año.

Y turistas que acaban dejando más dinero en bares, restaurantes y cafeterías.

Aunque los que más se benefician son las tiendas de disfraces. No entenderían su negocio sin el carnaval. Es su temporada alta.

Cifras que demuestran que detrás de el baile, las galas y las máscaras carnavaleras, no solo hay riqueza cultural, sino también un buen negocio.

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