La playa del Hierro, al norte de Fuerteventura, es famosa por sus olas y por estar cubierta por lo que, a simple vista, parecen 'palomitas de maíz. En realidad son 'rodolitos', algas convertidas en roca por la acción del mar.

Su peculiar aspecto se ha puesto de moda entre los turistas, que se llevan 10 kilos de algas cada mes. "Las utilizan para decorar sus jardines, las plantas y demás", cuenta una vecina.

El problema es que las 'palomitas' necesitan mucho tiempo para formarse: van a milímetro por año, por lo que llevárselas supone un daño irreparable. Un daño que no se produce solo en la fisionomía de la playa. "Lo que están haciendo es secuestrar el carbono", asegura el biólogo Ricardo Haroun.

"Un puñadito que se lleve cualquiera para el recuerdo nos afecta mucho a largo plazo", asegura el alcalde de La Oliva, Isaí Blanco.