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Los 10 personajes que te encuentras en cualquier campo de fútbol

Los 10 personajes que te encuentras en cualquier campo de fútbol

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Tangana Tangana | Madrid
| 27.02.2018 07:19
Siempre están ahí, sea cual se el estadio. Son imprescindibles en cualquier partido, y si alguno de ellos no está en la grada el árbitro no pita el inicio del encuentro. Nos referimos a los 10  personajes que hay en un campo de fútbol. Y decimos personajes y no personas, porque la persona puede cambiar, pero el personaje siempre estará presente. – El que odia su vida y lo paga con el árbitro: El más común. Su vida es una auténtica mierda y alguien lo tiene que pagar. El fútbol no le importa, él ha venido a gritar barbaridades. Le pone al árbitro la cara de su jefe y le grita todas las cosas que jamás dirá al que le paga. También le grita a los rivales y a los jugadores de su equipo. Y eso nos da pie al siguiente personaje. – El que se mete sin parar con la estrella del equipo: Al principio se le odiaba, pero ya se ha convertido en una persona entrañable, hasta necesaria. Considera que Messi es lento, que no sabe regatear, que es una mentira muy gorda. Es entonces cuando Messi mete una chilena con los ojos cerrados o algo así, y entonces todos nos reímos y miramos a este aficionado, que se queda calladito, aunque al siguiente partido volverá a la carga. – El de 'Lo que el ojo no ve': Al contrario que el anterior personaje, este al principio nos hacía gracia y ahora le odiamos. Va vestido de pirata, o de torero, o de mujer, porque este personaje siempre es un hombre. Tiene la voz ronca de tanto hablar y su única intención del domingo es la de salir en 'Lo que el ojo no ve'. Por cierto, va siempre borracho. – El que lleva la camiseta del jugador más malo: No se sabe muy bien por qué lleva la camiseta de Coentrao, y nadie se atreve a preguntárselo. Seguramente sea un familiar, o no quedaban más nombres en la tienda...pero el caso es que la lleva con orgullo. Y al menos la suya es original, no como la del resto de borregos que van con la de Cristiano. Chapeau. – La que se hace selfies: Tiene 20 años, se llama o bien Jessy o bien Carlota, dependiendo del barrio, y se está haciendo un selfie. Lo decimos en presente continuo porque lo está haciendo durante todo el partido. Su único objetivo es que todo Facebook sepa que ella está en el Bernabéu, con su camiseta rosa de James. No verá ni un minuto de partido, porque estará mirando el movil para ver cuantos likes lleva. – La parejita: Estos tampoco ven el partido, y consiguen que los que están alrededor tampoco. Tienen 25 años o menos y se están dando el lote desde el anuncio de los onces iniciales. Solo paran de vez en cuando para comer algunas pipas, y luego vuelven a la carga. Ella está encantada de que la gente les mire, porque para eso ha ido al estadio. Él está pensando que hace ahí viendo ese coñazo de partido, cuando sus padres se han ido de viaje y está la casa vacía... – El "esto con Di Stefano no pasaba": Léase Di Stefano, Kubala, Quini o Aragonés. Este personaje tiene por lo menos 75 años. Es ese que, cuando estaba permitido fumar, te echaba todo el humo de su puro mientras recordaba una y otra vez que esos chavalitos de allí abajo no saben lo que es jugar al fútbol, que Di Stefano hacía ese control orientado con los ojos cerrados, y que esa falta que ha fallado Griezmann la metió Aragonés desde 15 metros más atrás. No le gusta ni un sólo partido y jura que no volverá. Hasta el próximo domingo. – El camuflao: Va con la cremallera del chándal bien subida, para que no veamos que debajo lleva la camiseta del equipo rival. Él intenta disimular sus emociones pero no puede evitarlo, y da pequeños saltitos cada vez que hay una ocasión. Si su equipo marca grita gol, pero luego se encoge rápidamente. Y dependiendo del partido y el lugar...se cambia discretamente de sitio, no vaya a ser. – El niño que va por primera vez: El único personaje que hemos sido todos alguna vez. Nos da envidia, porque está viendo un empate aburrido de un partido sin importancia como si fuera la final del mundial. Sus ojos son como los de los dibujos japoneses y sus oídos oyen palabrotas y salvajadas por primera vez. Cuando crezca, si la experiencia le ha gustado, se hará ultra, aunque dejará de serlo una vez supere la edad del pavo.

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