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Las WAGS y las ANTIWAGS

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Super Falete | Madrid
| 27.02.2018 16:36
Si pertenecéis al sexo femenino y habéis conseguido un merecido reconocimiento como físicas, ingenieras, cantantes o presentadoras, qué más da, no os enamoréis de un futbolista. Porque tiene que ser jodido que alguien que se ha currado un currículum propio pase, de repente, a convertirse en poco más que el tatuaje nuevo de su pareja. “Yo diseñé el satélite espacial que está orbitando Urano, pero ahora soy la guapísima mujer de un jugador del Móstoles”. WAGS. En español suena como una arcada, pero es algo todavía peor. No importa, por ejemplo, que seas Shakira y que se publicara tu primer disco cuando tu pareja tenía solo cuatro años, o que tengas nada menos que 12 Latin Grammy Awards y 2 Grammys Awards, porque ahora solo eres la pareja de un central del Barça y, por ello, pueden comparar tu trasero con el del resto de las parejas de los jugadores de ese mismo equipo o del contrario. La web de un conocido diario deportivo lo ha vuelto a hacer esta semana. Hay medios en España, en pleno siglo XXI abriendo votaciones para saber cuál de las novias o esposas de jugadores está más buena. No es extraño, también juegan a insinuar que algún jugador es homosexual como si fuera un insulto. Pero tienen su público y lo empiezas a comprender cuando ves que hay miles de personas votando. Ojalá las babas se pudieran usar como combustible. Pero cuando piensas que ya hemos tocado fondo encuentras algo peor. He visto una página, esta vez no deportiva y a la que no voy a dar ninguna publicidad, en  el que hay un ranking de las parejas de futbolistas más feas. Y contiene frases del tipo: “Seamos honestos, el italiano pudo haber conseguido cualquier mujer en este planeta” o “A la hora de escoger esposa, [nombre del futbolista] no fue el más letal”. Al final, agotado de leer sobre el tema, me doy de bruces con la famosa frase “Tras romper su relación con X encontró consuelo en Y”. ¿Verdad que si cae un meteorito no es tan grave como parece?

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