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Cuando esta enfermera supo quién era su paciente no lo podía creer. El destino puede ser asombroso

Cuando esta enfermera supo quién era su paciente no lo podía creer. El destino puede ser asombroso
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Cuando te haces mayor te pones a pensar en que papel jugaste en la vida de otros y si lo que hiciste sirvió de algo para los demás. Eso asegura Lynn Bartos, que se pasó los 44 años de su vida laboral trabajando de enfermera y cuidando de miles de personas. Lo que no podía imaginar Lynn es la jugada que le tenía preparada el destino y como con 66 años su historia se ha vuelto viral atrayendo la atención de miles de personas.

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Lynn recuerda que a finales de los años 80 su paciente favorito era una niña llamada Nicole que nació con una torsión del intestino, y por la cual los médicos tuvieron que quitarle el intestino delgado. Durante los primeros años de su vida, Nicole recibió nutrición intravenosa que le administraba Lynn con la que se veía regularmente. La relación entre ambas se hizo muy estrecha e incluso las fotografiaron juntas en la portada de una revista médica en 1988.

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Nicole se fue recuperando y sus visitas al hospital y a Lynn fueron cada vez menos. Con el paso del tiempo Lynn se trasladó a otro hospital en el estado de Wisconsin y ambas perdieron contacto en los que parecía sería para siempre. Pero la huella que había dejado Lynn en Nicole había sido tan profunda que nada la podía borrar. La pequeña creció, fue a la escuela y después decidió estudiar enfermería para ayudar y cuidar a los demás como Lynn había hecho con ella cuando era pequeña.

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Nicole trabajaba como enfermera en la clínica del Colegio Médico de Wisconsin Froedtert en el departamento de terapia de infusión. Las últimas semanas la visitaba una paciente de edad avanzada para recibir medicamentos para aliviar los síntomas de la artritis reumatoide. Una vez empezaron a hablar, la mujer le dijo que ella, era también una enfermera del centro Froedtert, pero había trabajado en el Hospital para niños de Wisconsin. ¡Y luego se dieron cuenta! Lynn dijo: ¿“Nini?” y Nicole nerviosa exclamó: “¡Oh, Dios mío, sí!”. La niña, que una vez fue atendida por Lynn se convirtió en una mujer adulta y ahora cuidaba de su anciana enfermera.

 

“No fue en vano, y ahora alguien puede seguir mis pasos. ¡Nos retiramos, y ellos son nuestro maravilloso relevo” aseguró Lynn Bartos a The Sentinel. Dos gemelas nacen cogidas de la mano. Míralas dos años después

Liopardo | Madrid | 27/02/2018

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