La actriz Inma cuesta ha sido noticia porque le han retocado una foto y ella dice que esa no es ella y que le parece fatal. Tal vez yo sea muy paleta pero a mí no me parece tan mal. A mí me encantaría que me retocaran, y si puede ser Andrés Velencoso mejor. O sea que me toque y me re-toque hasta gastarme. Andrés, si me estás leyendo, mándame un mensaje y quedamos. Invito yo. Lo que quiero decir es que la industria del cine —y por extensión la de la moda—, se basa en la mentira, en lo pretendido. Una no es tan guapa como sale en la imagen porque lleva maquillaje, hay focos, filtros, efectos especiales… Por tanto, ¿por qué a veces sí aceptamos esa corrección estética de la realidad, y otras nos oponemos con vehemencia?

Imagen no disponible | Montaje

Algo parecido le sucedió a la actriz Keira Knightley, que tiene muy poco pecho y ha salido retocada en prácticamente todos los carteles publicitarios y cinematográficos, como fue el caso de este de El Rey Arturo, o en este anuncio de Chanel donde la inglesa afirmó con enfado "esas dos cosas no son mías".

Imagen no disponible | Montaje

Sinceramente, me mantengo en mis trece y reitero mi incapacidad para entender tantas quejas tan exaltadas. Otra cosa muy diferente es lo que hacen los profesionales de la moda, como Victoria’s Secret, que también esta semana (anda que vaya racha) ha borrado medio glúteo izquierdo a una modelo y se ha liado la mundial.

Imagen no disponible | Montaje

Pobres modelos, encima de que tienen menos carne que la pata de un canario van y les recortan un cacho de culo. A lo mejor la chica se lo comió en un momento de hambre canina en el backstage, rollo los chilenos de ¡Viven! Yo ya me creo cualquier cosa. Recordad el caso de aquella campaña de Ralph Lauren, donde la modelo Filippa Hamilton que - a tenor de su book- ya estaba preocupantemente delgada, fue exprimida digitalmente hasta lo grotesco combinando un esquelético cuerpo con un desproporcionado cabezón propio de Piolín. La imagen se hizo viral y Ralph Lauren no tardó ni 72 horas en echar mano de sus abogados para suprimir el artículo de muchos blogs (¡viva la libertad de expresión!). La medida, lejos de soliviantar, provocó una avalancha de críticas y multiplicó la difusión de la foto.

Imagen no disponible | Montaje

¿Qué camino tomar? ¿La imagen pura y real sin maquillaje, la ligeramente retocada, o la sumamente irreal? Propongo un término medio: mujeres sanas, con curvas, con sus defectos, virtudes y proporciones. ¿Mujeres reales? Hmmm no, mira, yo recién levantada, con mi pijama arrugao y con legañuzas, como que no. Mejor, mujeres ideales, sí, pero nunca irreales, como somos las mujeres de verdad, con nuestro tacón, nuestro maquillaje, un poco de sombra aquí y de sombra allá. Velencoso, cari, mira ahora, mira ahora, puedes mirar. Y escribe, tontorrón, que me vas a querer besar.