César Cadaval , uno de los del dúo Los Morancos, ha sido noticia esta semana porque ha aparecido cazando leopardos. En realidad el leopardo estaba ya muerto y él salía al lado con un rifle, así que igual no lo mató y quien lo mató fue el Rey. El Rey el de toda la vida, Juan Carlos. Siempre estaba con muletas y alguna avería, pero en cuanto le ponían delante una leona se recuperaba y se iba detrás de ella. No me extraña que su barco se llamase Bribón y que Público le dedicase aquel memorable titular:

Imagen no disponible | Montaje

O tal vez al leopardo le dio un ictus al escuchar de lejos a los Morancos pegando gritos por la Sabana "¡Yoshuuuua!!!" "Omaiiitaaa! O igual se estaba haciendo el muerto esperando que pasasen de largo. Lo cierto es que me parece increíble que siga habiendo este tipo de torturas en pleno siglo XXI. Infligir tanto dolor y sufrimiento por puro placer es una aberración inhumana. Me refiero al humor de Los Morancos. La caza también me parece mal.

 

Los safaris estos los organiza una empresa española que ha montado un resort en Kenia o por ahí lejos, donde van familias con sus hijos a matar animales impunemente, para luego subir fotos del chavalín pre-adolescente con su trofeo para que lo cuelgue en redes sociales y viralice su retraso. Exquisito. Imagino que no llevarán al chico a Disneylandia porque en cuanto viese a Mickey, Simba o la Bestia se parapetaría detrás de Rayo McQueen y se liaría tiros por todas las atracciones. Naturalmente lo de llevar al niño al zoo, ni pensarlo. Lo deja hecho un solar en un cuarto de hora.

 

Yo propongo hacer un safari rollo Los Juegos del Hambre, o sea, un mix entre eso y Gran Hermano: Vestir a todos los cazadores (adultos y chavales) de ciervos, elefantes y leopardos y darles un rifle y una caja de balas y soltarlos a todos por ahí mientras las cámaras lo graba todo. En vez de llamarlo Sinsajo podríamos llamarlo Sinseso. O mejor dejémonos de tiros y de balas; la violencia sólo engendra violencia. Creo que lo dijo Churchill. O Antonio Flores. O Miliki, no lo sé. Vivimos días de pólvora y de lágrimas, y ya es suficiente. Disfrutad de la Semana Santa, de vuestras familias, de las vacaciones, y esas bellas tradiciones de hombres crucificados, devotos fustigándose por las calles mientras se machacan sus pies descalzos y... Estoooo... bueno, nos vemos a la vuelta.