Liopardo

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La alfombra roja de la hipocresía

La alfombra roja de la hipocresía
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Hace un año Internet comenzó a arder con el hashtag #askhermore -pregúntale más- la reivindicación de numerosas actrices de Hollywood que exigían que en la alfombra roja (e incluso en otras situaciones) se les preguntase por algo más que por su vestido, o se les elogiase simplemente por ir guapas. Laura Dern, tras ser preguntada por las joyas que lucía, aseguró que lo hacía para apoyar la lucha contra el cáncer. Cate Blanchett respondió ofendida si esas preguntas se las hacía el periodista a los hombres, y corte va corte viene la bola de nieve se fue haciendo más grande. En el fondo, razón no les faltaba. Tuvo que venir el cómico Chris Rock a presentar los Óscar este año para dar la réplica a la Blanchett diciendo que a los hombres no se les preguntaba eso porque todos vestían igual, y que si George Clooney apareciese con un esmoquin verde lima "y un cisne saliendo del culo", sin duda alguien le preguntaría qué llevaba puesto. Personalmente, y después de haberlo meditado profundamente durante treinta segundos, estoy a favor de ambos argumentos: el de las actrices y el de Chris Rock. Es cierto que ya basta de que las mujeres seamos las que cocinamos, las que debemos ser hacendosas, buenas esposas, guapas, delgadas, estupendas... pero por otro lado muchas actrices y medios se retroalimentan mutuamente en un círculo virtuoso, en un juego donde ambos se aprovechan de que una buena imagen vende más que decir que has hecho una operación a corazón abierto y has salvado una vida. Sí, es realmente hipócrita que los medios que parecen hacerse eco (y por tanto defender) nuestras posturas, sean los que sigan alentando el papel de la mujer como una percha bonita o una cumplidora ama de casa. Cada semana, las revistas del corazón alaban que tal o cual famosa "luce espectacular" su talla 36 tres días después de parir; o que la esposa o novia de tal o cual famoso de turno es "atractiva" "escultural" "despampanante", sin importar si es ingeniera de caminos, cirujana o borderline profunda. Yo tampoco soy trigo limpio, lo admito. En el bidé de mi casa no tengo el Financial Times ni el Wall Street Journal, sino el ¡Hola! y el Cuore, con sus "Aaargh" al vestido más feo y un ranking a la celulitis más cantosa. Y tampoco tengo mucha fe en la sociedad: Mientras el PP da ruedas de prensa prometiendo firmeza contra la corrupción, en la habitación de atrás sus diputados, alcaldes y cargos varios llegan a la caja fuerte y saquean todo con pasmosa tranquilidad, como en la peli "Casino" de Scorsese, donde el enviado por la mafia recogía los fajos ante la impasibilidad de todo el equipo de seguridad. El PSOE, por su parte, corre un tupido velo a lo suyo (que no es poco) tras la cegadora sonrisa Profidén de su candidato. Pablo Iglesias, por su parte, implora ser su vicepresidente y escudero fiel para, acto seguido, vomitar bilis de rencor sobre él y sobre "el partido de la cal viva". Os voy a tener que dejar. Me ha entrado un apretón y voy a aprovechar para terminar de ver las fotos de Pilar Rubio, que mira qué cuerpazo se le ha quedado a la cabrona después de parir. Pero qué mal viste, de verdad. no le pegan nada esos zapatos. Normal que le den un 4 a la peor vestida de la semana. Yo le daba un 3.

Señorita Puri | Madrid | 27/02/2018

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