El domingo los Lunnis y los niños nos fuimos a la cama con una exclusiva mundial: Los Papeles de Panamá. Suena un poco cacofónico, como Papapanamericano, pero es muy divertido: El diario alemán Süddeutsche Zeitung logró tener 11,5 millones de documentos internos del bufete Mossack Fonseca. Lo compartieron con un consorcio internacional de periodistas de investigación de un centenar de medios de 77 países para desenmarañar quién estaba detrás de las sociedades tapadas con testaferros. ¿El resultado? Desde amigos de Putin al padre del primer ministro británico David Cameron. ¿Y en España? Messi, la mujer de Arias Cañete, y —redoble de tambor—la hermana del Rey Juan Carlos (que cerró su cuenta panameña diez minutos antes de que éste abdicara, aplausos por favor), y, como remate, los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar.

 

El primer ministro islandés estaba dando una entrevista y hablando sobre la vergüenza que es sacar el dinero fuera del país cuando el periodista le cascó que sabían que tenía dinero en Panamá. El pobre político casi se hace caca encima. El vídeo, en este enlace, es glorioso. Acaba de dimitir, por cierto. En España no. Aquí, como dijo aquel, la gente cree que dimitir es un nombre ruso. La hermana del Rey ha tardado 3 días en confirmar lo evidente, así que los medios, mientras, han ido a degüello a por los Almodóvar, que son los que tenían más a mano.

 

¿Y por qué la gente no sale con antorchas y palos a la calle buscando venganza ante esta cascada de delitos? ¿Por qué estamos tan lobotomizados? Pues sencillamente porque tenemos una movida de estas cada semana y ya que roben los de la Casa Real, los alcaldes, los presidentes autonómicos y que la sede del PP sea como la piscina del tío Gilito, nos parece lo más normal. Pero tengo la solución. Propongo dar ruedas de prensa adaptadas que hagan un poco de ruido mediático y nos hagan sonreír a todos y pasar un rato agradable. Si nos van a robar, sí o sí, por lo menos que nos riamos. Por ejemplo: Pedro Almódovar atendería a los periodistas travestido de lagarterana cantando "Gran ganga, gran ganga, yo soy de Panamá". Y cada vez que le preguntasen algo, gritaría “Suck it to me now!”. Para los EREs de Andalucía, Chaves y Griñán darían una rueda de prensa en una mansión súper hortera a lo Scarface: Una mesa enorme llena de cocaína, billetes tirados por el suelo,  y al lado un neón de "El Mundo es Nuestro". A Pilar de Borbón la veo bailando la conga con Urdangarín y la Infanta Cristina, la cara pintada con la banderita, como cuando juega la selección, y todos los periodistas cogidos de la cintura detrás mientras cantan al unísono "yoooo soooy españoool, españooool, españoooool".

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Finalmente Rita Barberá daría explicaciones sobre la corrupción en Valencia metida en un jacuzzi a lo Jesús Gil, sujetando un vaso de tubo con un cubata, y alrededor diez maromos cachas guapísimos untados en aceite, rollo Noche de Fiesta, unos de pie fuera y otros dentro, y en el bordillo un delfín de mármol echando whisky por la boca.