Esta semana se ha celebrado en Barcelona el Mobile World Congress. El cojo-tinglado mundial de telefonía para que nuestros móviles puedan hacer muchas cosas. ¿Que la batería dura un cuarto de hora y se queda más seca que el ojo de la Inés? Calla, paleto, que no estás a lo que hay que estar: — Mira mi móvil nuevo, te lo pones en la espalda y puedes volar. — Pues el mío me lo pongo con un casco en la cabeza y veo cosas en 3D. Todos como locos flipando con gráficos tridimensionales, con soldados matando con tanto realismo que sientes dolor (cuando lo que en realidad te duele es el bolsillo de la clavada de precio que te están metiendo), millones de personas hablando de la batería de Ion Lition Gromenauer Apetecán cuando la mejor realidad la tiene delante ¡¡DELANTE!! Pero no lo vemos porque estamos idiotizados. Ooooh, eeel gaaanchoooo..

 

Ya lo dijo el gran Robin Williams, que si ibas a París y preguntabas a Siri dónde comer, Siri te empezaba a gritar diciendo "¡¡¡Estás en París, imbécil, aquí se come bien en cualquier lado, deja el puto móvily disfruta la vida!" Y en medio de ese flipe universal surge Mark Zuckerberg el hombre que lleva siempre una camiseta gris, porque dice que pasa de perder tiempo decidiendo qué ponerse. El inventor de Facebook, otro gancho virtual.

Imagen no disponible | Montaje

Mark llega y se pasea triunfante. Es el único que parece tener los pies en la tierra cuando camina entre las butacas del auditorio, mientras todos sueñan despiertos encerrados en sus mundos en 3D. El único que parece estar en posesión de una verdad universal, de un poderoso secreto. Y en su mirada altiva, gozosa, nos está diciendo "os estáis perdiendo por mundos virtuales cuando lo bueno, el meollo, lo que de verdad nos hace sentir vivos es el mundo real."