Cuando éramos pequeños, siempre que llegábamos a casa pillábamos la tele y aparecía un programa de una señora llamada Elena Santonja que cocinaba cosas y llevaba a famosos a meter las manos en la masa. 30 años después esa señora ha desaparecido del mapa y cuando llegamos a casa nos encontramos en la tele decenas de casos de corrupción y de famosos a los que han pillado con las manos en la masa y en los bolsillos ajenos. Llevamos una racha que vamos a tener que montar juzgados en los 7 Eleven para que funcionen las 24 horas y poder dar abasto. A los Púnicas, EREs, Urdangarines, Pujoles y Gürteles (amén de tropecientos más) se han unido esta semana el banco Chino CBC, y Vitaldent. Dicen que los del Banco Chino han desviado dinero, pero no he prestado mucha atención a cómo ni a dónde porque no paraba de preguntarme varias cosas: Cuando detuvieron al director de la sucursal, ¿qué dijo a la policía? “¿Va a queré bolsa?”. Yo creo que la poli se imaginó que había dinero negro porque todo el mundo sabe que en un chino hay de todo. Imagino la caja fuerte del CBC llena de lonchas de jamón, coca colas, pilas, bombillas, y mochilas de colegio con la foto de Superman pero debajo escrito “Spidelman”… Y mientras el vigilante chino mirando una peli china en un pequeño DVD mientras atendía a la poli.

Imagen no disponible | Montaje

Lo de Vitaldent es otro tema que tiene tela. De entrada decir que detienes a un dentista por blanqueo es chiste de primero de tuiter, vamos no me jodas. De todas formas, hacer daño a un dentista no es aplicar justicia, es aplicar justicia poética, o sea, yo soy la policía y lo tumbo en un sillón de esos de torturas de las consultas y le pongo el torno con su ruidito ahí, para joder. Me da igual que confiese, sólo le metería el tubo ese que no aspira nada en la boca y el torno que rechna “ñiiiii”, como venganza. Al parecer, el dueño de Vitaldent tenía una fortuna de decenas de millones de euros y coleccionaba caballos. Era ver un caballo y se le ponían los dientes largos (#aplauso). Le pillaron con 400.000 euros en metálico y cuando le preguntaron que de dónde habían salido, él dijo que iba a arreglarle la boca a Mikel Erentxun. Ahí el juez estuvo a punto de soltarlo.

 

Hace poco también pillaron al dueño de Funnydent, y tuvieron que cerrar mogollón de clínicas, así que al ritmo que vamos en un mes España entera estará como el risitas y el cuñado, partiéndose de risa pero sin dientes. Con el panorama judicial que tenemos, reírse me parece una buena solución. Ya lo dijo la Pantoja: “dientes, dientes, que es lo que les jode”.