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¿Trascendencia? No, gracias

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¿Importa si hay algo después de la muerte? No lo tengo muy claro. Me refiero a que después de la muerte voy a estar básicamente yerto. No estaré muy inclinado a mirar, ni a hablar, ni a moverme. Me dedicaré en cuerpo y alma a estar muy pasivo. Tal vez haya un cielo maravilloso, lleno de atracciones para todos los públicos. ¿Y qué, si yo no me entero de nada? Lo importante no es si hay algo después de la muerte; lo importante es si voy a estar yo. Ya me lo decía mi madre, con la sabiduría que asiste a las madres: "Siempre yo, siempre yo". No le faltaba razón, pero creo que sería un despilfarro que hubiese un cielo full-equip para gente que llega a él, pues eso, muerta. Para el caso, el cielo podría ser una estantería llena de tarros, y pasar la eternidad en un tarro. Total, no parece que vaya a salir mucho. Un tarro deja mucho tiempo libre para no hacer nada. No tiene esquinas, se barre en un santiamén. Todo son ventajas. Tenemos la solución de la reencarnación. No parece mala idea. En lugar de reaparecer en un tarro, estás en otro ser vivo. Casi todos los seres vivos tienen existencias más apasionantes que un tarro, aunque en algunos casos la diferencia sea mínima. Sin embargo, la reencarnación no me convence. ¿Te reencarnas por sorteo? Sé lo suficiente de probabilidad y estadística para afirmar que a la larga siempre gana la banca. Para vivir eso no me hace falta cambiar de forma de vida; voy servido con lo que tenemos ahora. ¿Y si hay alguien, o algo, que decide en qué te reencarnas? ¿Y si resulta que el Tribunal de Reencarnaciones está compuesto por miembros del partido en el gobierno? Me tocaría soberanamente las narices haber llevado una vida de intachable virtud, total, para acabar viendo que el hijo de un miembro del partido se reencarna en águila real mientras que a mí me toca –otra vez– ser una lombriz. También es posible que adoptemos una existencia espiritual, como ondas, o energía pura. Pues qué bien. Llegas a la Eternidad con la ilusión intacta, y resulta que lo primero que tienes que hacer es desaprender todo aquello que te ha costado tanto esfuerzo dominar. Tienes que dejar de andar, de respirar, de hurgarte la nariz...  ¿Y si te pasas la mayor parte de la Eternidad sintiendo picores en sitios que encima ni existen? No, gracias. Visto lo visto, mi plan maestro pasa ahora mismo por intentar seguir viviendo. Tal vez no sea un plan muy ambicioso, pero tiene la ventaja del loco conocido. Total, ya habrá tiempo para vivir nuevos desengaños.

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