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Todo es muy relativo

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Petete Potemkin | Madrid
| 27.02.2018 11:23
Parece que fue ayer cuando celebramos el centenario de la teoría de la relatividad. Y digo que lo parece porque sería una descortesía andarse con precisión cronométrica en un tema tan relativo. Hace unos cien años Einstein se levantó, tal vez de resaca, y musitó algo que sonó como "e=mc2". Se pasó el resto de su vida intentando dar sentido a ese gruñido. Un "one hit wonder" de libro, vaya.

 

El siglo XX merecería pasar a la historia como "el siglo cachondo". Una de sus proezas más notables fue cuestionar el conocido "Pienso, existo" cartesiano y convertirlo en "Vale, pero... ¿en qué pienso, y dónde y cuándo existo? De la primera cuestión de ocupó principalmente Sigmund Freud, que aportó divertidas conjeturas sobre en qué pensamos mezclando infancia y sexo (en una misma persona, no entre varias, que representaría un enfoque más eclesial). Otro día hablaremos con detenimiento sobre el pensamiento y el sexo, probablemente usando la hipnosis sobre el lector para cosechar un éxito rápido y fácil.

 

En cuanto a la segunda cuestión, dónde y cuándo existimos, Bergson y Machado fueron los primeros en estudiar el tiempo subjetivo. Luego Einstein le puso números al tema. Literatura 1 – Física 0. Punto para las letras. La pluma es más fuerte que la espada, y todo eso. Así están las cosas, amigos. Einstein era un tipo despeinado y listo. Enseguida de dio cuenta de que si el tiempo era relativo, el espacio no podía ser menos. Y, si eran parecidos, podían mezclarse. Es una táctica que se adoptaría posteriormente para hacer gin-tonics con gran éxito. Así pues, le debemos al bueno de Alfred que el espacio y el tiempo sean como todo. El resto es historia. Y geografía.

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