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La importancia de sentarse bien con uno mismo

La importancia de sentarse bien con uno mismo

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¿Adoptar la postura erecta? ¿Andar sobre dos extremidades? ¿Contar con dedos hábiles y con pulgares oponibles? ¿Perder pelo? Ninguna de estas características es exclusiva de los seres humanos. Hay otros muchos seres que cuentan con todo ello (algunos incluso reales). El ser humano es el más poderoso ser de la Tierra (siempre que se valga el muchos-contra-uno y el uso de armas grandes y/o complejas) (en caso contrario, el ser humano no tiene más remedio que correr para escapar, y en eso tampoco destaca especialmente en el reino animal). La humanidad domina la Tierra, y la estropea de todas las formas que se le ocurren; pero, ¿cómo aprender si no es cometiendo errores? Hay que concedernos al menos que, en cuanto a cometer errores, somos una especie con superpoderes. A pesar de su enorme poder, el homo sapiens parece genéticamente programado para su extinción. Y sin embargo, es innegable que ha conseguido sobrevivir y prosperar con el paso del tiempo. No hay que olvidar que ha llegado a construir civilizaciones y levantado imperios. Luego, con el paso de los años, todos han ido cayendo, pero bueno. El secreto del éxito del ser humano se oculta humildemente en una acción que pretende parecer trivial: sentarse. No sentarse de cualquier manera en el suelo, siguiendo el elemental principio de quitar de en medio todo lo que se interponga entre el trasero y el propio suelo, no: sentarse en... ¡sillas! En efecto, la silla es lo que nos distingue de los animales y de muchas plantas. Sentado en una silla, el ser humano medio descansa, recupera fuerzas, medita, saca lo mejor de sí mismo (para sacar el resto ha inventado un tipo especial  de silla, conocida como taza del váter, cuyo parentesco con la silla original es claro). Incluso algunos seres humanos privilegiados han optado por vivir perennemente en una silla, consiguiendo grandes avances en campos como la física. Y sin embargo, nada dura eternamente. Algunos seres humanos no saben sentarse correctamente: abren desmesuradamente sus piernas, retuercen la columna, se desparraman ocupando varias sillas... Es una pena, pero probablemente la especie humana, tras haber superado (con suerte) (mucha) todos los obstáculos para sobrevivir y no aburrirse en exceso, esté condenada a la extinción por una tontería como no saber sentarse, ya ves tú.

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