Liopardo » Petete Potemkin

Liopardo

¿Es informativa la Era De La Información?

¿Es informativa la Era De La Información?

Imagen no disponible

Montaje Imagen no disponible

Publicidad

Soy una persona ordenada y metódica. Me gusta empezar cada mañana entrando en Twitter para informarme de lo que se está comentando en la radio y en la tele. Que, por cierto, suele ser lo que se comentó ayer en Twitter. Lo cual resulta muy práctico, pues se trata ya de temas sobre los que he leído todo lo que se ha dicho. Que, por cierto, ha sido dicho por mis cuatro de siempre a quienes leo con devoción. Orden, método. Descartes en el 2.0, pero con un importante ahorro en el pensar. La verdad es que no me imaginaba así la Era De La Información. Los chistes, por ejemplo. En su origen, los chistes se utilizaban para reír. En serio. Bueno, en broma. Uno oía por ahí un chiste que le hacía gracia, y su misión en la vida pasaba a ser buscar a alguien para contarle el chiste y hacerle reír. Si la otra persona ya se lo sabía (a veces pasaba), pues nada, a reírse juntos de su chispa. Era todo muy simple. Ahora no. Ahora contar un chiste oído por ahí es un fallo garrafal. En primer lugar, porque lo más probable es que el oyente te diga algo así como: "Eh, ese chiste no es tuyo. ¿Qué te ocurre? ¿Eres un plagiador en serie? Me das miedo. Aléjate de mí. Llamaré a la policía (que, por cierto, tiene un community manager muy ocurrente. ¿Has visto su timeline? Es loquísimo". Pero las cosas siempre pueden empeorar, y lo hacen. Si el chiste que vas a contar ya es popular y ha dejado de importar quién fue el último que lo redescubrió, resulta que la gracia pasa a ser que alguien aún no conozca dicho chiste. “¿En serio no lo sabías? Si es viejísimo. A mí me ha llegado ya por tres grupos de Whatsapp”. Lo tradicional en este punto es embadurnar al incauto con alquitrán y rematar con un rebozado de plumas. Si hay presupuesto, algún famoso puede presentar el acto y/o leer un pregón. Contar chistes se ha convertido en un círculo de entendidos que ante cada nueva ocurrencia menean sus cabezas, sonríen irónicamente y hacen comentarios de texto eruditos. Ya falta menos para que los chistes sean numerados, y que cuando alguien diga: "El quince" otro responda: "Ese sí era un buen chiste, antes de que lo copiasen todos".

Publicidad