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El timo del arco iris

El timo del arco iris

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Qué bonito es el arco iris, ¿verdad? Señala el fin del diluvio, augura libertad sexual, incluso contiene una olla llena de monedas de oro allí donde nace... Uy, sí. Vamos a desenmascarar este mito, que ya hace demasiado que dura. El arco iris lo inventó Newton. La refracción de la luz es otro de sus inventos inútiles, como las leyes de la dinámica o la peluca mal puesta con prisas. No es cierto que el arco iris fuese anterior, pues sabemos de buena tinta (nunca mejor dicho) que antes de Newton la realidad era en blanco y negro. En efecto, Newton inventó los colores, si bien estos entran en la categoría de "inventos útiles". Newton inventó muchas cosas. Era un hombre con mucho tiempo libre. Hay quien dice que Newton creó el arco iris para enamorar a una bella dama de la alta sociedad londinense. Esto es radicalmente falso: el bueno de Isaac empleaba todas sus energías en pelearse con Leibniz (por carta, que tampoco era tonto), por cuyo motivo parece que nunca conoció mujer. Newton, además de inventar cosas más o menos útiles, pasó su vida entre tremendas tempestades del ánimo, incluyendo depresiones y pataletas. La mayoría de estudiosos de su obra están de acuerdo en afirmar que creó el arco iris en una de sus fases iracundas, para poner fin a una lluvia particularmente pertinaz que asolaba a Inglaterra. Descubrió, efectivamente, que los días lluviosos inclinaban el ánimo hacia la melancolía y, como ya hemos demostrado, él prefería los episodios coléricos. No es de extrañar, pues, que desde que Newton inventara el arco iris nuestras vidas hayan empeorado, con tanta crispación, tanta disputa y tanta acusación mutua. Ojalá pudiésemos volver a los años gris perla (luego dorados, al llegar el color) anteriores a Newton, en los que la gente se acodaba en los alféizares de las ventanas a ver caer la lluvia entre estentóreos suspiros. Pero, ah, el progreso. Ahora es tarde.

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