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El agua no se entera

El agua no se entera

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Petete Potemkin | Madrid
| 27.02.2018 11:22
Qué interesantes son los cambios de estado. No, no me refiero a cruzar fronteras para visitar sitios con gente vestida de formas raras que come cosas absurdas. Me refiero a los cambios de estado de la materia. Tienes un gas, lo enfrías o comprimes, y alehop, obtienes un líquido. Vuelves a enfriar o a comprimir dicho líquido y obtienes un sólido. En cada cambio de estado, las moléculas se arrejuntan (perdón por el uso de sofisticada terminología científica) más y más, y se obtiene una densidad más alta: el gas pesa poco, el líquido pesa un poco más, y el sólido se dedica a pesar con toda el alma.

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Así es como funciona normalmente. Pero, ¿y el agua? Ay, el agua. El agua no se entera. En su estado sólido, llamado hielo, pesa menos que en estado líquido, y se dedica a flotar alegremente, llevando a cabo alegres travesuras, como por ejemplo hundir transatlánticos. El agua no se entera; la vida procede del agua; ergo, la vida no se entera. Tantos siglos de filosofía desperdiciados, porque la filosofía no ha sabido o no ha querido ver que la vida proviene de un elemento que ni siquiera tiene claro cuándo tiene que pesar más o menos. ¿El sentido de la vida? Vamos, anda. Cuéntame otra.

 

¿Tiene, pues, el ser humano alguna esperanza de encontrarle sentido a la vida? Por supuesto. Montones. Hay muchas formas de escapar del agua y vivir una vida satisfactoria y llena de sentido. Veamos algunas. El cuerpo depende del agua, sí, pero el pensamiento no tiene por qué. Los procesos del pensamiento se llevan a cabo en su mayor parte en la cabeza. Nada más sencillo, pues, que llenarse la cabeza con materia que no dependa del agua. Ejemplo: serrín. Otro camino: la negación. No venimos del agua. Venimos de alguna otra cosa que, inexplicablemente, escapa a toda observación y requiere de una gran obstinación para creer en ella. Ejemplo: el verbo. Una tercera alternativa: preguntar con cara seria a quién le importa eso. La gente lo que quiere es salir de la crisis, tener dinero para sobrevivir e incluso para comprar cosas, y no tiene tiempo para preocuparse de nada más. Porque la gente solo puede pensar en una sola cosa a la vez. Porque la gente es así, es muy gente. En cualquier caso, lo mejor es olvidarse de toda esa basura de la motivación y la autoayuda y dedicarse por completo a escapar del agua. Sí, la esperanza de vida será mínima; pero, amigos, qué vida. MÁS SABIDURÍA DE PETETE: Caminar por la ciudad

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