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Consejos para escritores veteranos de ficción

Consejos para escritores veteranos de ficción

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Si yo fuera un escritor de ficción con una larga trayectoria a sus espaldas, ahora mismo estaría agarrando a los escritores noveles por el pescuezo y recitándoles retahílas de consejos, probablemente inconexos y contradictorios entre sí. Pero, como no es así, no tengo más remedio que hacer lo opuesto. He aquí un ramillete de consejos para escritores de ficción muy, muy versados en el oficio. Espero que a nadie se le ocurra seguirlos. No te creas nada de lo que has escrito. Tal vez no lo recuerdes, mi querido y venerable anciano, pero la mayor parte de la ficción que escribiste no ha adquirido realidad con el tiempo. Y si puedes demostrar que lo que escribiste está ocurriendo, entonces es que fuiste un autor de ficción francamente mejorable. No te creas nada de lo que no has escrito. Con los años, algunos autores veteranos tienden a creer que han escrito libros que en realidad escribieron otros. O que no ha escrito nadie. O que hemos escrito entre todos, como los listines telefónicos. Se han dado casos de famosos autores de ficción que jamás escribieron nada. Usa frases más cortas. Más. Más. Más. Mira, mejor que te calles. Debería tener este consejo grabado en algún tipo de artilugio que pueda insertarse con un golpe seco en el cráneo de la gente. Es un consejo tan bueno que no importa si el autor ya usa frases cortas o no. Yo no lo sigo, pero es solamente por coherencia: si lo recomiendo, no puedo practicarlo. Así son las cosas. Sé parco en adjetivos. No sé por qué. Lo leí una vez en algún sitio. Tengo pendiente buscar la palabra “parco” en el diccionario. Tal vez era una errata. Tal vez quería decir: “Sé barco en adjetivos”. En un barco caben montones de adjetivos. O bien “Sé marco de adjetivos”, de manera que los adjetivos se encuadren ante tu sola presencia. En cuanto acabe de escribir esto busco “parco”, palabra. Bueno, después de atender a unas visitas y responder unos correos. Cielos, jamás podré buscarla. Me vendrá a buscar la parca y yo sin saber. (Jeje. Juego de palabras, ahí). Aprende a puntuar. Un defecto común entre escritores que han saltado directamente de la sopa primigenia a escribir superventas en serie. A tu edad, debería darte vergüenza andar esparciendo comas como si las tuvieses en un salero. El punto y coma te resulta más desconocido que el punto G. Si la gente leyese como escribes, sus caras purpúreas delatarían la maldad de tu conducta. En fin, espero que los escritores de ficción que vegetan apaciblemente en residencias para escritores de ficción, después de leer estos sencillos pero sabios consejos, hayan aprendido algo. Nunca es tarde, aunque, en este caso, será por los pelos.

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