Esta mañana Nuno Silva ha acudido a su presentación como nuevo jugador del Jaén con una camiseta de Franco mirando a una mujer voluptuosa y en Twitter se ha montado la de Dios. Parece mentira que alguien no pueda vestir libremente una camiseta de dictador, ¿qué quieren? ¿Que vayamos por ahí desnudos?

El pobre no sabía quién era Franco, hay que recordar que el muchacho es futbolista. Inmediatamente el jugador ha pedido perdón y el equipo ya está trabajando para evitar que sus futuros fichajes vistan camisetas inadecuadas en sus presentaciones, por lo que para la próxima campaña ya están pensando en el fichaje de Mario Casas.

 

A mí, que estoy acostumbrado a la ropa de dictador, me ha sorprendido el escándalo que se ha montado por una simple camiseta de Franco mirando a una mujer exuberante, hay gente que parece que no ha pisado un Bershka en su vida. Con el Atlético de Pyongyang ya vivimos una situación así hace unos años cuando fichamos a un jugador del Betis de Kaesong y se presentó con una camiseta que rezaba “Freedom”, obviamente no se adaptó y tuvimos que cederlo una temporada al campo de concentración, donde sí cumplió lo que prometió en su presentación: trabajo duro.

 

La conclusión de todo esto es que los occidentales no se aclaran entre ellos: no les gusta que alguien decida libremente vestir una camiseta con la imagen de alguien represivo e intolerante porque están en contra de lo represivo e intolerante. Pero eso a su vez les convierte en represivos e intolerantes al no permitírselo. La propia libertad es un sinsentido. Y termino con esta reflexión, que aprovechando la moda de la ropa de dictador voy a sacar los suéteres y los pantalones piratas viejos del armario para llevarlos al Cash Converters.