Las matemáticas esconden secretos maravillosos. El teorema de Pitágoras nos enseñó la perfección matemática que guardaban los triángulos, el número π reveló cuántas veces era la longitud de un círculo su diámetro, Einstein las utilizó para unir el espacio y el tiempo y Fran Perea descubrió que 1 más 1 son 7. Hoy es 9-10-2019, o leído al revés 9 10 2019, es decir es un palíndromo, un número que se lee igual al revés. Las palíndromos o números capicúa son perfectamente simétricos y algunos los relacionan con la teoría del eterno retorno de Nietzsche, la idea de que la vida es cíclica y la historia se repite continuamente. La idea del eterno retorno me obsesionó durante un tiempo, soñaba que lanzaba un misil balístico y este se volvía como un boomerang hacía mí.

Esta pesadilla me hizo volverme escéptico frente al eterno retorno. Había cosas que por lógica no se podían repetir. Si el eterno retorno fuese cierto habría vuelto Rambo, estaría el hombre a sus 80 años disparando el bazooka en las salas de cine. Si el eterno retorno fuese cierto Franco tendría que salir de su tumba y la gente compraría vinilos en plena época del MP3. Tendríamos que haber vivido una crisis económica como el crack del 29 y un auge de los populismos después. Habrían vuelto el racismo, la homofobia y el “España, Unga, Unga, Oé Oé Oé y todas esas cosas que no han vuelto. Si la historia fuese cíclica tendrían que volver ideas como el terraplanismo o curar el cáncer con ungüentos. Si la vida fuese cíclica, Nietzsche habría plagiado su idea del eterno retorno de algún refrán antiguo como “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra“ y la vida sería capicúa, se repetiría como repetía Froilán 3ª de E.S.O.