'El intensito': Se tira los cuatro meses previos a las elecciones recordando que hay que votar. "Hay que votar sí o sí. Hay que votar con una pinza en la nariz. Hay que meter la papeleta con la mano muerta aunque sea. Hay que votar al menos malo. ¿Va a votar usted, señora?". Considera que no votar es votar al que gana. Hay que votar sí o sí, excepto si vas a votar al bando que no le gusta, entonces puedes quedarte en casa.

El votante secreto: No es ni de izquierdas ni de derechas y lo recuerda constantemente. "Todos los políticos son unos sinvergüenzas" es su mayor contribución intelectual a una conversación. Eso sí, le gusta tener el plato en la mesa a las dos de la tarde y le rompieron los esquemas cuando dejaron de emitir Los Simpsons a la hora de comer. Conservador de manual.

El idealista: No ha cambiado de idea (ni de look) desde 3ª de E.S.O. Es catastrofista, medio país vive en la calle y el 80% no tiene para chopped. Defiende sistemas económicos que han fracasado estrepitosamente una y otra vez “por culpa del imperialismo“. Su ideología la escribió un alemán en el s.XIX.

El veleta: Ha votado a medio espectro político. Es muy de votar a los nuevos porque 'no se han corrompido ni han tocado poder' les tiene fé ciega hasta que desfalcan el primer ayuntamiento que pillan. Entonces se sorprende: ¿cómo les ha podido pasar lo mismo que al resto? En la pregunta está la respuesta, pero nunca lo descubrirá.

El facha: No hay mucho que explicar. Hay un país que es el mejor del mundo y casualmente es el suyo. Se indigna porque los inmigrantes vengan a quitarle el trabajo cada vez que ve a un rumano tocando un acordeón.

El de la tribu: Es de izquierdas como tribu urbana. Defiende monismos axiomáticos. Hace cinco años no sabía cómo posicionarse en el conflicto de los taxis o de la gestación subrogada, espera que alguien asocie una posición 'a ser de izquierdas' y entonces ya se alinea y llama fascista a cualquiera que coja un Über o un BlaBlaCar.

'El abstencionista': No vota, es el tipo más frecuente en Corea del Norte. No es que no quiera ir a votar, es que a lo mejor le pilla sin vestir en el sofá viendo El Peliculón de Antena 3.