Spotify ha lanzado un informe con lo más escuchado de la última década, el mayor alegato a favor de bombardear occidente que he recibido durante mi mandato. Los artistas más escuchados en el periodo 2010-2019 han sido Ed Sheeran y Drake, un pelirrojo y un meme. Mal empezamos. Llama también la atención que 'Con Altura' de Rosalía se encuentre sólo en el puesto 5 de las canciones más escuchadas del año en España, lo que me hace pensar que Chanel y Beverly Hills a lo mejor nos han hecho sobredimensionar su figura. Como el informe se basa en lo puramente cuantitativo, quiero hacer aquí un repaso a los fenómenos culturales que han marcado esta década a nivel musical.

Lils: La sobrecarga de artistas cuyo nombre empieza por Lil (Lil Wayne, Lil Peep, Lil Pump, Lil Xan) confirma lo evidente, que el hip-hop ha sido uno de los grandes ganadores. Hay que aclarar que no todos los raperos utilizan Lil como sobrenombre (véanse Resines o Ferran Adrià). Lil está reservado sólo a aquellos que tengan tatuadas las mejillas y la frente y planeen morir de sobredosis antes de los 30.

Las iniciales: Becky G, Karol G, Cardi B… Se extiende en el mundo latino la moda anglosajona de esconder nombres feos bajo iniciales. También es verdad que si te llamas José Ramón Moreno Fernández no tienes futuro en la industria, mejor JR Moreno (Yei Ar Moreno).

Los extremos se tocan: Si le preguntas a un moderno de Barcelona en 2010 cuál es el artista que más se está escuchando en ese momento, te habría contestado que una banda islandesa de folk íntimo cuyo disco es imposible conseguir en España. Si le preguntas en 2019 te contestará J Balvin o Bad Bunny, reggaetón ramplón de toda la vida. Los extremos se tocan.

Arte conceptual: En toda esta vorágine de perreo y música urbana, los artistas con mayúsculas no encuentran su hueco. Baste recordar que Leticia Sabater lleva años forjando una carrera sólida y coherente, con un discurso que podríamos clasificar de freudiano, en el que psicoanaliza su sexualidad reprimida en canciones como '18 centímetros papi', 'El polvorrón', 'La Salchipapa', o 'Trínchame el pavo' y ha sido ignorada tanto por crítica como por público de forma inexplicable.