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La metrosexualidad en el marxismo-leninismo

Stalin de joven parecía un tronista y Lenin era mitad calvo, mitad pelirrojo: una tragedia.

La metrosexualidad en el marxismo-leninismo

Wikipedia CC BY-SA 4.0 La metrosexualidad en el marxismo-leninismo

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La metrosexualidad nunca ha estado reñida con el marxismo-leninismo. Los propios Marx y Engels lucían una barba frondosa, nada casual, que junto a la lectura de densos ensayos de filosofía alemana y economía inglesa, les proporcionaba una imagen hipster muy valorada entre las socialistas bohemias de la época. Tanto Karl como Friedrich fueron picaflores de categoría, el primero tuvo siete hijos con su mujer y aún le dio para dejar embarazada a su criada. El segundo mantuvo un romance con dos hermanas muy guapas (lo sabemos por una carta de una hija de Marx): Mary Burns y Lizzie Burns. Marx y Engels inauguraron el socialismo científico, una herramienta para transformar el mundo y para dotar a los feos de una identidad estética e intelectual atractiva para el ligoteo en tiempos en los que no existía Tinder.

La siguiente gran figura fue Lenin. Lenin era calvo por arriba y el poco pelo que tenía era pelirrojo, una tragedia. Se refugió en el marxismo para pagar su ira capilar con la burguesía rusa y encontró un look con el que ocultar su pelambrera: boina y perilla afilada, que le permitió tener, además de a su esposa Krupskaya, dos amantes: Innesa Armand y Elizabeth K. Tras él vino Stalin: pelazo tremendo, una media melena imitada recientemente por Sergio Ramos y Pablo Iglesias. El primer tronista-comunista. Podíamos pensar que Stalin era un fucker, pero no, su cara esta marcada por una fuerte viruela que sufrió de niño. Necesitó adherirse al sex-appeal del comunismo para labrarse una vida llena de amantes.

La metrosexualidad en el marxismo-leninismo
La metrosexualidad en el marxismo-leninismo | Wikipedia CC BY-SA 4.0

Con la dinastía Kim, la mía, llega la eclosión de la metrosexualidad en el marxismo. Mi padre, Kim Jong-il aunaba un gusto exquisito tanto por las prendas pret-a-porter como por la dictadura del proletariado. La ideología juche básicamente consiste en acabar con la burguesía vestido de Dolce & Gabbana. A mi padre se le conocen cuatro mujeres oficiales, pero las malas lenguas dicen que se montó a todo un soviet de costureras y que el pueblo no le llama Padre ‘metafóricamente’. Tras él vengo yo. Se podría decir que mi labor ha sido desprender el componente estético del marxismo de su componente picaflor, no es necesario vestir y peinarte bien para ligar cuando tienes una cara bonita. Se convierte en una vocación: estar a la última: París, Roma, New York… Sorprender en un ensayo nuclear con un trench Victorio & Lucchino.

Durante la I Internacional Obrera se debatió fuertemente sobre la figura del Partido. Los que estaban en contra, querían reducir la acción política a la revolución violenta. Los que estaban a favor, entendían que a través de participación parlamentaria se podían conseguir avances pero, sobre todo, mojar el churro con las obreras. Las dos parejas que se le conocen a Pablo Iglesias proceden de su Partido y ahora, retirado de la política, se ha cortado la coleta para dejarse una media melena brillante y sedosa que confirma que no es como dicen un socialdemócrata moderado, sino un continuador de esa bonita tradición que tenían la hoz, el martillo y la coquetería por bandera.

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