Un adolescente imperialista nos ha hackeado el Facebook. El nuestro, la versión norcoreana. StarCon es una versión mejorada de la red social más famosa del mundo: puedes conectarte sin necesidad de internet, no pueden invitarte a Farmville, Álvaro Ojeda no tiene perfil y existe un bot que automáticamente censura los comentarios que incluyan: “Guapa no, lo siguiente” y “Qué guapísima mi gordi”. Y un americano ha descubierto nuestro contraseña.

 

Estados Unidos ha conseguido lo que no conseguimos nosotros. En 2015 ya intentamos hackearle la cuenta de Twitter a Obama con un equipo de expertos que probaron todas las contraseñas posibles: yeswecan, yeswecan69, michellebitch, monicalewinsky… pero no hubo manera. Mi community manager me ha defraudado. Yo, que he leído bastantes blogs occidentales, conocía la importancia de alternar mayúsculas y minísculas para hacer más complejas las contraseñas y se lo dejé bien clarito: “De contraseña pon ‘Password’, pero la primera letra en mayúscula”. Pues nada, la puso en minúscula y nos la han pillado. Hay que ser tontico. Como creo en las segundas oportunidades, el muchacho (que era nuestro ingeniero informático de cabecera) ha recibido una reubicación laboral y una renovación de contrato: va a pasar de picar código en Pyongyang a picar piedra en Kaesong hasta 2028. El lunes, con el nuevo equipo, nos pusimos ya en marcha a encender el ordenador y endurecer las contraseñas para complicar el hackeo al resto de redes sociales oficiales del país: Tinder, Tuenti, MySpace, MSN Messenger y Quitter. El martes por la mañana, el Windows 95 del Pentium II ya había arrancado, conectamos el cable de red de la torre del ordenador al router y nos pusimos a manos a la obra: StarCon / Ajustes / Cuenta / Cambiar contraseña Introduzca antigua contraseña: Password Introduczca la nueva contraseña: u****o Repita la nueva contraseña: *r*ni* Por si acaso la he guardado en un tuit, para que no se me olvide.