La Paz Armada es el periodo previo a la I Guerra Mundial en la que los países aprovechaban para prepararse para la guerra y mover fichas en el tablero geopolítico mundial. Algo parecido a lo que estamos viviendo ahora: Reino Unido sale de Europa, los gobernantes catalanes quieren salir de España, los gobernantes españoles entran y salen de Suiza... Estamos todos tomando posiciones para la guerra, esperando que alguien se decida a invadir Polonia para actuar. Estamos atentos a cada movimiento, a cada ligero desplazamiento de una pluma en territorio enemigo. Pero hay algo que, estoy convencido, nos preocupa a todos, su nombre es España. Mientras unos probamos misiles intercontinentales y bombas de hidrógeno, y otros (EE.UU.) pasean bombarderos B-1B cerca de nuestras fronteras para intimidar, España está teniendo un comportamiento ilógico, anormal. Ya en el último desfile militar pasearon una cabra, cosa que a mí me mosqueó: “Estos traman algo, no pueden presumir de una cabra en vísperas de la III Guerra Mundial“. Pero esta semana, inmersos en una disputa territorial con Cataluña, el gobierno español mandó a Barcelona un buque de guerra con dibujos de Piolín y el Pato Lucas. Todos sabemos que es imposible que una gran nación haya tenido que alquilarle un barco a Warner Bros para transportar policías, pero está claro que Rajoy no ha querido mostrar sus cartas. Estamos hablando del gran estratega del siglo XXI, una mezcla de Sun Tzu, Napoleón y Mourinho. Los buques que Rajoy haya querido ocultar en Cataluña… eso es algo que algunos no queremos ni imaginar.

 

Tras llegar a Barcelona mostrando los dibujitos a todo el mundo y atracar en el puerto, el gobierno decidió cubrir a Piolín con una lona… que sólo le tapaba el pico. Está claro que quieren que creamos que son idiotas ¿Qué juego macabro de despiste es este? Sé que no soy el único que está aterrorizado, Trump ha citado esta semana a Rajoy para reunirse con él en Washington e (intuyo) firmar un paco de no agresión con Estados Unidos. Allí, el presidente español ha vuelto a jugar al despiste y helar el mundo. Se supone que en la rueda de prensa con Trump quería desviar la atención sobre la policía (que se enfrenta a una semana difícil en Cataluña), pero Rajoy decidió llamar insistentemente al presidente venezolano “Madero“ (policía en lenguaje coloquial) en lugar de “Maduro“, obviamente con toda la intencionalidad. ¿Qué trama España? ¿Qué ocultan tras esa provocación constante y esa falsa inocencia?

 

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