Liopardo

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La crisis de los altavoces

La crisis de los altavoces
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¿Sabéis ese vecino de abajo que pone la música a deshoras y no te deja dormir? Pues ese es Corea del Sur. Corea del Sur tiene desde hace años unos altavoces en la frontera que utiliza para lanzar mensajes propagandísticos en contra de nuestro régimen a los norcoreanos que viven cerca del área fronteriza.

 

Yo, que soy ante todo un hombre de talante, he mantenido siempre la calma en esta situación pero esta semana me han buscado las cosquillas y he tenido que sacarles el tema. Todo empezó por una tontería. El jueves, en un gesto de educación, mandé a la frontera a un comandante a realizar cuatro disparos de mortero en dirección a Corea del Sur, para darles los buenos días. Y para una vez que uno tiene un gesto cortés con sus enemigos, se lo toman mal. Con todos los canales diplomáticos cortados, no sé cómo quieren que los salude. Pues resulta que uno de los disparos dio casualmente en uno de los altavoces y se ha liado parda. Ya os digo yo que no era para tanto, los altavoces estaban cascados, que hubo un día que pusieron los Bee Gees y parecía que estaba cantando Sabina. Total, que ellos me recriminaron los buenos días y yo les recriminé lo de los altavoces y que los pusiesen a la hora de la siesta. Y empezó a subir el tono de la conversación y ya me tocaron las narices y dije las típicas cosas que dice uno cuando discute: que si voy a destruir el mundo con vuestra familia dentro, que si me traigan la bomba atómica… A mí es que me entraron los nervios, porque además tenía el traje de guerra sin planchar.

 

El ascenso de la tensión provocó que Corea del Sur lanzase un ataque y pusiese en sus macroaltavoces la discografía completa de Melendi. Yo ordené contraatacar llevando al paralelo los mejores subwoofers del país para lanzar "La gozadera". Pensaba que dentro de sus negros corazones aún quedaba un resquicio de humanidad, pero decidieron responder con “Danza Kuduro”. Tuvimos un momento de debilidad pero sabíamos que era el momento de lanzar un ataque que obligase al enemigo a rendirse, aún sabiendo que el número de víctimas podía ser importante. Así que sin tItubear, ordené al DJ pinchar "El baile del serrucho". 20 minutos después recibí un burrofax de Corea del Sur instándome a reunirnos para encontrar una solución. Finalmente hemos firmado un pacto. Ellos retiran los altavoces y yo no me cargo el planeta. Si es que hablando se entiende la gente.

Norcoreano | Madrid | 26/02/2018

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