Llevo unas semanas viendo que España, una democracia joven, latina, youtuber y fofisana, está teniendo graves dificultades para formar gobierno. Perdonadme la licencia, sabéis que no soy de injerir en asuntos extranjeros si no es para bombardear, pero como estadista que soy, esto me subleva. Os dejo unos pequeña guía para que comprendáis el proceso que estáis viviendo.

 

Las elecciones Para empezar: cuatro partidos con tantos escaños como tenéis, son una ordinariez. En Corea del Norte tenemos dos: El Partido de los Trabajadores y el Partido Paripé. En las elecciones hay que intentar ganar con holgura para evitar problemas en la sesión de investidura. Lo ideal es sacar en torno al 103% de los votos como hago yo. Se trata de echarle un poco de imaginación en la ley electoral, por ejemplo: “Los votos de los gordos valen por dos”. En caso de no conseguir una mayoría absolutista suficiente, va a ser necesario negociar con la oposición. Suelen ser negociaciones duras: que si no estoy dispuesto a bajar los impuestos, que si como no me apoyes te mando al campo de concentración...

 

La sesión de investidura: Una vez tienes los apoyos suficientes, es hora de la sesión de investidura. El fotógrafo llega a tu casa en torno a las ocho de la mañana. La tradición exige que vayas vestido con algo nuevo, algo blanco nuclear y algo expropiado. A media mañana llegas a la Asamblea Suprema del Pueblo, donde te recibe un artista para inmortalizarte en el cuadro que presidirá el Congreso. Como no hay mucho tiempo suele tirar del truco de “un seis y un cuatro, ahí tienes tu retrato”. En la Asamblea te recibe un coro rociero que interpreta una canción de Los Marismeños mientras te realizan la prueba del pañuelo en el salón de plenos. Finalmente te invisten y sales por la puerta del parlamento mientras tus familiares te lanzan arroz. Este es el momento más delicado de todo el proceso, por las trifulcas que se producen entre los proletarios por recogerlo del suelo.